20/1/13

DESARROLLO SEXUAL ADOLESCENTE


1. EL DESARROLLO SEXUAL Y LA PRESIÓN SOCIAL 

La sexualidad es una parte integral de nuestras vidas desde el momento del nacimiento hasta la muerte. Para los adolescentes, el hacerse cargo de su saliente sexualidad es parte del proceso natural de transformación en adulto. 

La adolescencia es un periodo de rápidos y drásticos cambios y transformaciones que se dan tanto en el aspecto físico, psíquico, conductual y sobre todo social. El detonante de la evolución fisiológica es el hipotálamo, el cual ordena a la hipófisis que produzca hormonas y las envíe a través de la circulación sanguínea para que estimulen la segregación de hormonas sexuales, lo cual producirá el desarrollo de los rasgos sexuales. 

En las chicas, el crecimiento alcanzará su punto máximo aproximadamente cuando tenga unos 14 años, mientras que en el caso de los chicos se producirá cuando tenga unos 18 años aproximadamente. En este punto el proceso de maduración física se cierra porque ya está completo. Pero, este paso a la edad adulta implica una evolución psicológica que presentará diversos matices y particularidades. 

El adolescente una vez convertido en un hombre o mujer sexualmente hablando, aún vive en muchos aspectos en el estado de ánimo de la niñez. Delante de él hay un largo trecho hacia el mundo de los adultos y trajinar en ella hasta conseguir, la meta es muy dura y trabajoso. Pero sólo entonces se habrá convertido psíquica y físicamente en un adulto. 

Los pasos que se siguen en este camino suelen ser guiados de una manera ordenada y armoniosa por la mayoría de los adolescentes; sin embargo, la velocidad en el tránsito será muy diferente para cada adolescente, según el área de la que se trate y del tipo de factores que ejercerán en su desarrollo. 

El aprendizaje acerca de la sexualidad se da desde la primera infancia. Siendo lactantes tienen sensaciones al tocarse, por la manera de ser acariciados, abrazados, besados y acunados. Para el infante, dichas acciones son la gran vivencia de la intimidad. De niño, incorporan los mensajes verbales y no verbales de sus padres y los adultos que los rodean, observando atentamente sus interacciones, sus expresiones de afecto y sus actitudes sexuales. 

Por tanto, “La sexualidad debe ser considerada dentro del contexto del desarrollo humano, no como un secreto a ser guardado por el silencio del adulto. Las opiniones y las percepciones acerca de los roles del adolescente y del adulto deben de basarse en el respeto mutuo y ser examinadas dentro del contexto de realidades y expectativas sociales. El tema crucial es la calidad de vida para todos los niños y adolescentes, la proposición de que ellos alcancen su potencial y que cuando el camino sea duro, recibirán apoyo y ayuda.”[1]

El despertar de la sexualidad en la adolescencia abarca fenómenos biológicos confusos, al mismo tiempo que involucra emociones, comunicación y conceptos acerca del yo personal y de los demás. En esta etapa se prestan gran atención a las manifestaciones de erotismo que se presentan en los programas de televisión, películas, la música, los anuncios comerciales, los periódicos, etc. Como consecuencia, durante la adolescencia son frecuentes los enamoramientos fogosos y apasionados, pero efímeros. Algunas veces “muy íntimos”, ya que acontecen las primeras relaciones sexuales. Los adolescentes flirtean con el floreciente sexo, con el propio y con el ajeno, aunque sea del mismo sexo. Se presentan enamoramientos fantasiosos y platónicos (las jovencitas se enamoran de sus profesores y los jovencitos de las estrellas de cine). 

El adolescente actual vive hostilizado por la sociedad bajo fuertes presiones y estímulos en dirección de la iniciación sexual, al mismo tiempo que le generan confusiones acerca de sus propios cambios corporales y emocionales. Se promociona deliberadamente hasta extremos insospechados un lujurioso sexo, bien sea a través de revistas especializadas, pornografía televisiva, vallas publicitarias, anuncios en periódicos, telefonía erótica, vídeos, temas de rock duro, sex-shops, etc., a través de las cuales se construye el concepto del “sexo recreacional”; es decir, sexo como mero divertimiento, y el “sexo sin culpabilidad”, como sinónimo de una conquista humana a favor de la liberación sexual de este fin de siglo; con la se aceleran la actividad sexual precoz en los adolescentes 

2. LAS FANTASÍAS SEXUALES DEL ADOLESCENTE: 

2.1. LAS FANTASÍAS ERÓTICAS O SEXUALES 

Son imágenes que se crean o que se recuerda haber visto sobre aspectos relacionados con el sexo, las cuales producen excitación sexual. Es normal que a veces se den estas fantasías y es importante tener en cuenta que sólo son fantasías 

Durante la adolescencia las fantasías psicosexuales se tornan más frecuentes, más evidentes y cumplen varias funciones: 
  • Es factor motivador de la masturbación 
  • Realza por lo general el placer de la actividad sexual 
  • Sustituye alguna experiencia real pero que es imposible alcanzarla; 
  • Origina excitación o provoca el orgasmo sin que hayga un acto sexual; 
  • Constituye una especie de tribuna de ensayo mental de cara a futuros situaciones sexuales aumentando la tranquilidad y anticipándose a posibles problemas, igual que ocurre con el ensayo de cualquier otra actividad 
  • Es un medio de experimentación sexual sin riesgos, controlable y nada conmocionante. 
2.2. ALCANCES Y APLICABILIDAD DE LAS FANTASÍAS EN LA ACTIVIDAD SEXUAL DEL INDIVIDUO: 

La experiencia del adolescente, en cuanto a la exploración del alcance y aplicabilidad de sus fantasías, implica decididamente en su actividad sexual y en la propia seguridad a la hora de desempeñarse sexualmente en fases posteriores. 

Esta funcionabilidad se define la búsqueda de la independencia personal. A medida que el adolescente pugna por consolidar un sentido de identidad e independencia personal con respecto a sus padres y a otras figuras autoritarias, adquieren gran importancia las relaciones recíprocas con los compañeros y compañeras de la misma o parecida edad. Así, por ejemplo, la necesidad de libertad que experimenta el adolescente se acompaña normalmente por una gran exigencia de ser como sus amigos, por más que en ocasiones ambas exigencias sean contrapuestas o antagónicas. 

Las presiones del grupo de edad al que pertenece el adolescente varían según las colectividades sociales. 

En su ansia por liberarse de la supervisión de los padres y de los adultos, algunos adolescentes ven en el sexo un medio de demostrar su aptitud para tomar decisiones propias y de presentar cara a la escala de valores de la otra generación. Pero la conquista de esa libertad no es tarea fácil, ya que los adolescentes adquieren de un modo y otro un considerable legado sexual de sus mayores y de la generación correspondiente en el que se incluyen pautas discriminatorias hacia el sexo femenino y un intenso sentimiento de culpabilidad sexual. Han cambiado antes las actitudes que la conducta, puesto que hoy está muy extendida la idea de igualdad entre ambos sexos No obstante, perdura en ciertos aspectos el criterio de la superioridad del varón. Aún se espera que sea éste el que tome la iniciativa sexual, y si es la mujer la que lo hace, lo más probable es que se la tache de "atrevida" o "calentona". Los adolescentes no se han desembarazado de todo vestigio de problemas sexuales, mala información y desconcierto en materia de sexualidad; más bien parece que hayan sustituido determinados problemas por otro contingente de dificultades. 

3. LA MASTURBACIÓN 

La invasión de las hormonas sexuales en el torrente sanguíneo del adolescente, aumentan la necesidad sentir el placer; esa misma razón les empuja a los chicos y las chicas a tocarse los genitales. Dicha actividad de autotocamiento es el proceso de iniciación masturbatoria. 

La masturbación calma los impulsos sexuales de muchos adolescentes. Desde el punto de vista puramente médico, no hay evidencia alguna de que la masturbación produzca daño corporal. 

El auto estimulación genital es mucho más intensa y frecuente en los adolescentes coincidiendo con el máximo desarrollo del crecimiento. Si bien este fenómeno es extremadamente frecuente, muchos adolescentes, también sanos, no sienten la necesidad de hacerlo o lo rechazan conscientemente por motivos diversos. Este placer sexual solitario tiene significados diferentes, según cada persona, su tradición familiar, edad y circunstancia vital, por lo que es difícil generalizar y dar respuestas válidas para todos. 

En la temprana adolescencia esta motivado por la curiosidad y el disfrutar un placer intenso, hasta entonces casi desconocido. Más adelante puede ser vivida como una descarga de ansiedad o tensiones, ante la imposibilidad de tener contactos sexuales reales. Este lapso permite al adolescente fantasear con su futuro papel sexual. Posteriormente, si más allá de esta edad no termina de “calmar” a quienes la practican, es precisamente porque no se logra ese “compartir intimidades”, que hace del placer un generador de alegría de vivir. 

La masturbación puede ser considerada como una manera normal de descubrir su yo privado relacionado a sus impulsos sexuales y no tiene por qué ser una fuente de temor. Sin embargo, cualquiera que fuera las características de este proceso, no hay que descalificar al adolescente que se masturba, tachándole de falto de voluntad o fracasado, ni tampoco hay que banalizar el placer, haciendo propaganda de la auto estimación sexual. 

4. LA AMISTAD Y EL ENAMORAMIENTO 

En las amistades adolescentes se desarrolla en primer lugar la ternura, disociada todavía de este otro componente del amor que es el instinto sexual y cuya acentuación lleva normalmente al muchacho o a la muchacha a volverse hacia el otro sexo. 

El amor se vuelve entonces el gran asunto de la vida, con sus emociones y sus tormentos, y sobre todo con su gran carga de romanticismo. 

Los adolescentes empiezan casi todos por soñar en un amor ideal, depurado de todo elemento carnal, un amor adornado por la imaginación y la fantasía, a cuya visión la realidad aparece vacía y deslucida. 

La tendencia a idealizar el instinto es común, a chicos y chicas; se traduce en la nueva intensidad de la vida imaginativa, en los largos sueños, en el gusto por la soledad. Así, en lo imaginario, el adolescente y aún más las chicas que los chicos, van a saciar primero su necesidad de amor y de ser amados. 

En el terreno de la fantasía pueden entregarse sin peligro a los ardores de la pasión amorosa; compensar, atribuyéndose todas las gracias y toda la capacidad de seducción, la torpeza y la timidez que manifiestan en la realidad. 

El enamoramiento podrá seguir diversos rumbos, según predominen los aspecto platónicos o carnales. Aunque actualmente existe la tendencia a identificar el amor con lo sexual hasta el punto de considerar que no hay amor sin el ejercicio de la sexualidad. 

El muchacho expresa su identidad sexual a través de las imágenes de las fantasías eróticas y los sueños que acompañan a sus poluciones nocturnas. De esta manera los fantasías del adolescente tomaran rápidamente un giro realista, mientras que la muchacha adolescente continuara con los suyos, ignorando la sexualidad que les da color. Como las muchachas no suelen tener sueños orgásmicos en la adolescencia, manifiestan más bien su identidad de género a través de las fantasías romántico-sentimentales, en relación quizás, como la experiencia real, con una narración de amor o con una película romántica. 

En ellas la toma de conciencia de su capacidad sexual se efectúa más tarde, ya que la excitabilidad sexual permanece más tiempo difuso, sin localización precisa en los órganos genitales. 

“Ellas fingen sexo para obtener amor, y ellos fingen amor para obtener sexo”. [2]

La ternura se desarrolla antes que el placer de los sentidos y, por esto, las imaginaciones sentimentales y novelescas ocuparan, en un principio, un espacio considerable en la vida de la joven. La tendencia a idealizar el amor esta más marcada en la adolescente que en el adolescente. 

Por supuesto que en cada época, en cada sociedad y en cada cultura ocurrirán cambios y permutaciones, no siendo inusual encontrar adolescentes mujeres en quiénes la vivencia erótica es intensa e importante así como adolescentes varones con inclinaciones poéticas y románticas. 

4. EL ENAMORAMIENTO Y EL AMOR 

Se puede caracterizar el enamoramiento como una "locura" transitoria que no tiene edad y que repercute en gran medida en la vida cotidiana del afectado. Durante la adolescencia es, claramente, una emoción que irrumpe sin avisar, intensa y bruscamente y que normalmente se atenuará con el paso del tiempo. El enamoramiento es una experiencia que conmueve y conmociona, un estado pasajero en que el mundo tiende a convertirse en un paraíso y la vida en una fiesta: el diálogo entre enamorados, por arte de magia, deviene inagotable; el sentido del tiempo desaparece. El amor, en su primera e impulsiva fase, es una nueva, luminosa y diferente forma de estar en la vida, que sacude nuestros cimientos racionales y nos lleva a vivir desde otra perspectiva. Esta experiencia, presenta síntomas, aunque suene irónico. El amor puede vislumbrarse como una patología, como un trastorno ocasional con sus síntomas característicos. Veamos tres de ellos: 
  • La idealización de la otra persona se muestra extremadamente, la admiración que sentimos hacia ella o él se acrecienta, se le atribuye un conjunto de características positivas y nobles, omitiéndose los planteamientos críticos. 
  • Hay ausencia de la agresividad para la persona amada, sólo tenemos palabras dulces y amables. Se produce también un cierto trastorno de la atención: todo se nos antoja óptimo, casi mágico. Así, la vida es un regalo e invita a la ensoñación. La comunicación entre los enamorados es más frecuente. "Te querré siempre", decimos, insuflados de un optimismo ciego y renunciando a mirar a un pasado poco complaciente. 
  • Asimismo, aparece el "secuestro mental": la vida del enamorado gira en torno a cuándo se producirá el próximo encuentro con el destinatario de ese amor. El tiempo adquiere un ritmo distinto, en función de si estamos o no con la persona amada. Sacrificio y esfuerzo no tienen el sentido habitual si se trata de hacer algo por el otro o si permite estar con él o ella. Nos descubrimos más generosos y volcados que nunca: satisfacer, sorprender y agradar al otro se convierte en la mayor ilusión. Ese es uno de los problemas: en esta fase impulsiva y optimista a ultranza: comprender al otro, entenderle, deviene cuestión secundaria. 
No todos vivimos de igual modo la experiencia amorosa y puede variar la intensidad de estos síntomas o que no concurran todos ellos, pero la idealización, la peculiar comunicación, la percepción del tiempo, la placidez y las manifestaciones corporales definen el enamoramiento pasional. 

5. LAS SENSACIONES Y SENTIMIENTOS SEXUALES 

El cuerpo humano está preparado para experimentar sensaciones físicas placenteras a través de los cinco sentidos. Por ejemplo: al mirar un hermoso cielo azul, cuando se escucha una canción, cuando se acaricia a alguien, etc. 

La sensualidad es la capacidad de sentir placer a través de nuestros sentidos, es un importante elemento del Yo. En la adolescencia se comienzan a experimentar sensaciones y sentimientos sexuales ante determinados estímulos, esto es excitación. 

Muchas veces esto causa incomodidad y preocupación, sin embargo cuando la adolescente aprende a reconocer y aceptar la excitación como un fenómeno fisiológico natural, se empieza a sentir segura de sí misma y podrá decidir cómo manejar estas nuevas experiencias 

6. LAS RELACIONES SEXUALES 

¿A que edad se debe tener la primera relación sexual? No se puede determinar una edad para el debut sexual. Esta incógnita conlleva muchas preocupaciones provenientes de la doble configuración con que se miden las relaciones de cada uno de los sexos. 

Se desea que la niña no tenga experiencia sexual antes de su matrimonio, condenando las relaciones sexuales prematrimoniales, al mismo tiempo que se aguarda con inquietud que el varón se estrene y tenga su experiencia sexual y así demuestre “que es hombre”. 

Antes de decidir a tener un contacto sexual es muy importante estar seguro de cuatro cosas. 
  1. Es conveniente tener toda la información necesaria para enfrentar a cualquier consecuencia. 
  2. Hacer el amor debe significar una decisión propia y no para complacer a otra persona, ni para demostrar algo, ni para quedar bien con los compañeros o compañeras.
  3. Debes estar dispuestos a asumir la responsabilidad de un embarazo, de adquirir una enfermedad transmisible sexualmente o cual fuera la consecuencia de una relación sexual. 
  4. Debes conocer que con el despertar sexual en la adolescencia, la morfología y la fisiología del cuerpo sufren durante la adolescencia una gran cantidad de cambios debido al desarrollo de las glándulas sexuales. 
  5. Es importante que los jóvenes, antes de comenzar su vida sexual, puedan idealizar y reconocer el valor de la sexualidad en la vida de los seres humanos, superando sentimientos de culpa, vergüenza o dificultades surgidos de la infancia. 
7. EL COITO, EL ORGASMO Y LAS DISFUNCIONES 

La primera experiencia coital en adolescentes puede constituir un episodio de dicha, goce, intimidad y satisfacción o, por el contrario, originar inquietud, desengaño y culpa. Por eso es necesario encaminarlas correctamente hacia el logro de una relación coital gratificante y satisfactorio, dejando de lado los mitos, perjuicios y tabúes. 

Los adolescentes tienen una gran curiosidad y sienten una gran ansiedad acerca de los sentimientos y sensaciones que rodean al acto sexual y acerca de las características físicas del acto en sí, especialmente en lo referente a la desfloración (perder la virginidad). 

La mayoría de adolescentes varones ignoran que la capacidad eréctil del pene se debe a un llenado de sangre de un tejido esponjoso del miembro viril, llamado cuerpo cavernoso, como resultado de la excitación sexual. También desconocen que la vagina se humedece con la excitación sexual, teniendo la noción incorrecta de que la mujer eyacula. 

El orgasmo se produce como la culminación de la excitación sexual, con la sensación de placer que acompaña la eliminación de la tensión sexual. En el varón hay contracción-relajación del sistema muscular genital y el semen es eyaculado en breves tandas; después de la eyaculación el pene vuelve a su estado de flacidez. 

En la adolescente la respuesta del clítoris es similar y concluye también con las contracciones del orgasmo. Habitualmente la joven no tiene el orgasmo durante las primeras experiencias sexuales. 

Es muy común que el orgasmo de la pareja no sea simultáneo, además, cada persona responde de manera diferente a la estimulación sexual y el coito no siempre debe culminar en orgasmo. 

Las disfunciones sexuales son frecuentes entre los adolescentes. Muchos varones ansiosos eyaculan a los pocos segundos de iniciado el coito, otros tienen dificultades con su erección. También muchas chicas ansiosas pueden tener dificultades en excitarse sexualmente y en consecuencia tendrán una secreción vaginal escasa o ausente de modo que si mantienen relaciones sexuales, estas resultarán incomodas y a menudo dolorosas y pueden tener dificultades para llegar al orgasmo. 

8. LA PRIMERA EXPERIENCIA SEXUAL: 

Iniciarse sexualmente es una decisión importante que el adolescente puede lograr. Pero este logro gran significado en la medida de cómo se hallan instalados las creencias y los condicionamientos culturales en la personalidad de cada adolescente, de ello dependerá la posibilidad de disfrutar o sufrir el sexo. El sexo es algo que debe, idealmente, experimentarse en condiciones de armonía entre los deseos y las convicciones y, si estas son restringidas en cuanto a su realización más difícil será para el individuo, experimentarlo con placer. A la vez hay un tiempo de aprendizaje y familiarización con el cuerpo y sus sensaciones, y es bueno descubrir al otro y descubrirse a si mismo. 

Para quienes decidan ponerlo en práctica, es importante conocer que las incertidumbres y los miedos son lógicos en la primera vez. Lo ideal es tener confianza en la pareja y encontrarse en un buen clima (un lugar íntimo y tranquilo). Como el sexo es más amplio que la penetración en sí, hay muchas formas de dar y obtener placer. Para la mujer será muy importante si la iniciación se da en un contexto de amor y ternura o al menos un trato delicado y respetuoso. 

Se pueden practicar algunas variantes del sexo hasta sentirse más segura y relajada. Es importante comenzar con juegos previos a la penetración. Las caricias, la estimulación manual, los besos son fundamentales para lograr la excitación, permitiendo tener una adecuada lubricación para que de esa forma lograr la penetración, la cual no tiene por que ser dolorosa. De todas formas muchas veces sucede que hay "varias primeras veces", hasta alcanzar la penetración completa, ante todo hay que tener paciencia y no descuidar que los juegos previos son tan importantes como la penetración en si. 

9. LAS CARICIAS SEXUALES 

¿Acaso sólo es sexo el coito? Indudablemente no. La muchacha y el muchacho, debe saber proporcionar caricias antes, durante y después del acto sexual. Sirven para disfrutar del sexo con todo el cuerpo 

Las caricias sexuales no necesitan manual. Deben ser algo espontáneo. No olvides preguntar al otro si le gusta, si le apetece o si le da corte que le toquen en algunos sitios (demasiadas “cosquillas” pueden resultar molestas). Las caricias resultan más excitantes en las llamadas zonas erógenas: 

a. Zonas erógenas comunes a chicos y chicas: 
  • La piel de las zonas cercanas a los genitales. 
  • La boca, labios y lengua. 
  • Toda la piel del cuerpo. 
  • El oído: no la oreja sino lo que se oye: a veces lo más excitante es lo que te dicen, más que lo que te tocan. 
b. Zonas erógenas en los chicos: 
  • Las mamilas 
  • El pene, por supuesto, y más específicamente la cabeza del glande, la zona del frenillo y el rafe medio (la arruga que hay por la parte inferior). 
  • La piel del escroto. 
  • La piel alrededor del ano. 
  • Las orejas y el cuello. 
c. Zonas erógenas en las chicas: 
  • La piel próxima a la zona de la vulva. 
  • Las mamas (algunas chicas consideran muy excitante el mordisqueo o la succión más o menos intensa del pezón. Otras se "derriten" con caricias suaves, en forma circular por los pechos). 
  • La piel de la espalda, las nalgas. 
  • La piel de la cara interna de los muslos y piernas.
  • Masajes en los pies. 
  • La boca. 
Las caricias son una expresión que permite decirle a tu pareja cuánto le quieres, descubrir las partes del cuerpo que aportan placer, facilitar la excitación y la lubricación vaginal. Algunas parejas prefieren no tener relaciones sexuales completas hasta que no se conocen mejor, pero comparten esos placeres. 

Para disfrutar de caricias sexuales más o menos excitantes y siempre que sea en un clima de respeto, cualquier edad es propicio (adolescente, adulto o anciano) Los períodos en se practican poseen grandes ventajas: 
Antes o después del sexo son placenteras las caricias. 
Además, algunas parejas lo consideran una alternativa muy agradable: 
  • Durante la menstruación (si a alguno de los dos le resulta desagradable el coito en esos días) 
  • Durante los “días fértiles” en parejas que han elegido un método natural para evitar embarazos. 
  • Cuando no se ha iniciado el uso de anticonceptivo o no se tiene uno disponible a mano. 
  • Cuando se quieren decir uno al otro que se aman y se desean. 
Parejas que desean esperar un tiempo antes de tener relaciones con coito. 

Durante las caricias, tú o ella pueden indicar mejor que nadie el lugar favorito, el ritmo, la intensidad de los estímulos. Tú también puedes pedir por esa boca: “Me encantaría que me tocaras en...” “Un poquito más suave, un poquito más rápido”,... 

Otros “ingredientes” necesarios para experimentar una agradable caricia sexual son sobre todo: intimidad, comunicación, consentimiento, respeto, imaginación. A veces: lencería, instrumentos, videos, fotos, etc. Y lo que sobra es: la prisa, obligar al otro, exigir, poner condiciones. 

10. EL SIGNIFICADO DE LA VIRGINIDAD Y LA DES-FLORACIÓN DEL HIMEN 

El himen es una delgada membrana que se encuentra a pocos milímetros de la entrada de la vagina. 

Hay mujeres que congénitamente carecen de himen; hay otras que lo tienen pero no esta perforado y hay mujeres que tienen un himen de gran elasticidad por lo tanto, prácticamente no hay sangrado ni se observa dolor alguno y puede no romperse hasta después de numerosas relaciones. A la mujer que no ha sido penetrada sexualmente se la considera virgen y esto supone la integridad del himen. Es común la idea de que en la "primera vez", la penetración sea dificultosa, haga sangrar y cause dolor a la mujer. 

El himen puede sangrar cuando se desgarra, lo que ocurre durante la penetración en los primeros contactos sexuales o por lesión accidental. 

Desde algunas religiones la virginidad es considerada un tesoro y el himen su llave. En este sentido, la desfloración (otro modo de designar a la primera relación sexual de la mujer) es vivida como pérdida y según las convicciones de quien la experimente, puede vivirse con placer o por lo contrario con angustia, culpa o una intensificación de las naturales molestias físicas. La primera vez, muchas veces puede producir cierta ansiedad, sobre todo a medida que uno va creciendo en edad y aún no ha pasado por la experiencia. 

El paso del tiempo genera a veces una sensación de vergüenza y de haber "perdido el tren", fantasía que inhibe la posibilidad de un posible contacto sexual satisfactorio. Es importante diferenciar inhibiciones sexuales de tipo neurótico de aquellas que se desprenden de concepciones religiosas. Desde algunas perspectivas religiosas, para muchas mujeres, el acercamiento sexual que no apunte específicamente a la reproducción es considerado algo impropio y pecaminoso. Por idénticas razones muchas mujeres no conocen su cuerpo, ni están dispuestas a hacerlo. Bajo estos condicionamientos no es difícil que la mujer considere al erotismo como algo vergonzante. 

Las posibilidades de experimentar placer en mujeres comprometidas con sentimientos o convicciones religiosas estarán condicionadas a lo que su conciencia, le permita. La neurosis perturba generalmente la actividad sexual pero por otros mecanismos, en cuya base hay profundos temores o fantasías temidas y reprimidas ligadas a la sexualidad. 

[1]   Declaración que realizó el Comité sobre Embarazo Adolescente del Estado de Nueva Jersey y de Estados Unidos en l988
[2] Alejandra Vallejo Najera

RELACIONES SOCIALES EN LA ADOLESCENCIA


1. LA FORMACIÓN DE LAS AMISTADES 
La adolescencia es la época en la que se pasa a las amistades íntimas con personas de otro sexo. Después de la pubertad surge lo que se denomina Adinamismo del deseo. Éste emerge como una necesidad que hay que integrar con la seguridad y la intimidad dentro de una relación profunda con un miembro del otro sexo. 

En realidad, muchos adolescentes experimentan dificultades para integrar estos tres dinamismos. El choque entre el deseo y la intimidad provoca desconciertos y torpezas. Más de uno lucha entre un amor sexualizado y un interés puramente platónico. Otros experimentan sentimientos impregnados de sexualidad o erotismo hacia personas del mismo sexo y han tenido incluso, contacto físicos con ellos, sin apartarse en ningún caso de una orientación heterosexual. 

Muchos padecen una tremenda amargura porque han interpretado erróneamente estas normales experiencias del desarrollo como demostración de una incipiente homosexualidad. 

La amistad en la adolescencia se define como la relación simpática entre los jóvenes sin que ninguno de ellos represente forma alguna de autoridad, es decir, tienen que ser necesariamente unos iguales a otros. 

Quedan atrás las amistades de la infancia que no han sido más que simples camaraderías, fundadas en costumbres como es el caso del juego. A partir de los 10 -11 años se estrechan y se hacen más selectivas, pero es a partir de la pubertad cuando profundizan. Hay que hacer notar que, por debajo de los 11 -12 años, las niñas son más activas que los niños desde el punto de vista social, y acostumbra a establecer entre si relaciones más próximas y confidenciales. Los adolescentes conceden un especial énfasis a la lealtad y a la intimidad sobre todas las cosas, siendo para ellos las cualidades esenciales de la amistad. La influencia más significativa sobre la formación de la amistad consiste en la creencia de que el otro es semejante a uno mismo. Esto es más importante que el hecho de que el otro, en realidad sea no semejante. Así mismo los jóvenes eligen como amigos a quienes poseen características consideradas como deseables desde el punto de vista de los valores que priman en el grupo. Hay algunos chicos que se sienten atraídos por otras que representan un complemento de la suyas propias. Por ejemplo, un joven de carácter dominante puede hacerse amigo de alguien que es sumiso. Pero esto no es lo habitual: el principio de la atracción de los opuestos constituye aquí una excepción y no la regla. 

El amigo desempeña el crucial papel de sostén del YO. Mejor dicho, es otro YO, un YO idealizado muchas veces y que devuelve al chico una imagen tranquilizadora de sí mismo. En esto se basa la importancia de la relación amistosa de los adolescentes, y de ahí proviene también el desorden cuando se rompe. 

En la base de la amistad juvenil hay cierto toque de narcisismo, ya que en muchos aspectos la relación con el compañero es como en un espejo. En el fondo se trata de un apoyo mutuo entre amigos, y por tal motivo la amistad juvenil ha sido llamada una soledad de dos. Lo cual no excluye, de ninguna manera, los impulsos generosos y desinteresados, tan propios de esta altruista edad. 

Las amistades son fervientes, exclusivas y desconfiadas. Se parecen al amor, al cual preceden y anuncian, en el apasionamiento que ponen y sobre todo es evidente en las chicas, pero también en los chicos. 

Del amor toman el lenguaje y, al igual que en el amor, están atravesadas de tormentas, de riñas y de rupturas, de perdones, de reconciliaciones. Tan apasionada puede ser una relación amistosa, que la traición de un amigo, de una amiga. Puede representar para el adolescente una experiencia trastornadora que le alcanza en lo más profundo de sí mismo. 

2. ELECCIÓN DE LOS AMIGOS 

A los padres les preocupa la clase de amigos que eligen sus hijos. Las amistades del hijo/hija acostumbran a desagradar extraordinariamente a los padres y casi nunca las ven adecuadas. Los amigos tienen mucho peso en la etapa adolescente y pueden contrapesar el influjo paterno. La razón esta en que los hijos, pertenecen a la sociedad: la sociedad de los adultos y la de sus iguales. Esta separación social se acentúa a medida que llegan a la adolescencia. 

Durante esta etapa los padres se preocupan cada vez con mayor razón acerca de las malas o buenas influencias que se ejerzan sobre las vidas de sus hijos. Deben hacer un esfuerzo en conocer los amigos de sus hijos y ser plenamente conscientes del tipo de grupos o pandillas en que se mueven. Una buena y práctica medida es darles facilidades a los hijos y a sus amigos para que se reúnan en la propia casa, disponiendo de habitaciones o de espacio adecuado, para que puedan hablar con suficiente intimidad, escuchar música, etc. 

El hijo adolescente que esta a gusto con su familia trae a sus amigos a casa. Y así, de paso, como el que no quiere la cosa, se les conoce. 

Aunque haya que supervisar las amistades de los adolescentes es muy importante el estilo que se adopte para hacerlo. No hay que mantener al hijo bajo vigilancia permanente, pero tampoco hay que descuidarla. 

Es preciso ejercer una atención que parezca indiferente, pero que nos procure suficiente información sobre la clase de amigos con que se relaciona nuestro hijo. 

3. LA AMISTAD, SIMPATÍA, EMPATÍA Y ANTIPATÍA 

Es necesario que los adolescentes reconozcan y diferencien lo que es amistad, simpatía, empatía y antipatía. En variadas ocasiones suelen caer en confusiones y eso no se debe permitir. 

Las relaciones con los iguales son de una importancia capital porque proporcionan la oportunidad de aprender cómo actuar con los demás, controlar la propia conducta social, desarrollar habilidades e intereses adecuados a la edad de cada uno y compartir sentimientos y actitudes similares. La oportunidad de revelar la propia personalidad, la sensación de confianza y el sentimiento que posee algo único y exclusivo convierte la amistad en algo tan importante. Su ausencia, como en el caso de los adolescentes sin amigos, hace que el mundo se transforme en un lugar frío e inhóspito. En las preferencias y antipatías de los grupos de adolescentes es importante distinguir entre la popularidad y la capacidad real de entablar amistades. 

Los chicos más populares pueden tener muchos admiradores pero pocos amigos efectivos. Ser objeto de admiración para muchos quizás tienda a aislar a una persona, impidiéndole establecer relaciones más intimas con los demás, sobre todo si las cualidades o los logros que provocan popularidad suscitan la envidia de aquellos que carecen de tales dones. Esto suele ocurrir en el caso de los “odiosos”, alumnos brillantes y superdotados. 
  • La amistad: Es la relación que tiene una función primordialmente integradora en la sociedad. Dentro del aprendizaje social de las relaciones con los demás, la amistad juvenil permite que se tome conciencia de la realidad del otro, se formen actitudes sociales y se tenga experiencia de las relaciones interpersonales.
  • La simpatía, por un lado, consiste en compartir los sentimientos del otro, de experimentar con él o ella penas y alegrías y, por otra, la inclinación, la atracción hacia el otro. 
  • La empatía: “Es la facultad para ponerse en el lugar del otro” 
  • La antipatía, es lo contrario de la simpatía. 
4. CUALIDADES PARA ENCONTRAR AMISTADES 

Las cualidades que debe poseer un adolescente para ser aceptado por sus iguales: 
  1. Demostrar sensibilidad, capacidad de respuesta y generosidad; ayudar a los demás y conceder atención y afecto a sus compañeros 
  2. Ser confiados en sus contractos sociales, y mostrarse activos y cordiales (Tener una correcta autoimagen). 
  3. Ver las cosas desde el punto de vista del otro joven (Practicar la empatía).
Son eficaces en la solución de los dilemas cotidianos que implican relaciones interpersonales. 
Los demás se sientan aceptados y participativos, promoviendo y proyectando en grupo actividades divertidas. 
Manifestar abundantes actividades empáticas, como la capacidad de controlar su propia conducta teniendo en cuenta el efecto que produce o podría producir sobre los demás. 

5. LOS AMIGOS DESPLAZAN A LOS PADRES 

En las relaciones de los padres-hijos, las amistades juveniles juegan el papel de distanciador. Admiten un alejamiento parcial de los padres y una primera conquista de la independencia. 

El Pedagogo, Gerardo Castillo, en su libro “Tus hijos adolescentes” dice: “Durante alrededor de los 12 años los padres hemos sido el modelo e incluso los ídolos de los hijos: nos lo preguntaban todo: nos pedían ayuda por todo; querían parecerse a nosotros; les gustaba estar con nosotros... Pero, con la llegada de la pubertad, dejan de pedirnos ayuda; pasan la mayor parte de su tiempo fuera de casa, rehuyen nuestra presencia...”[1]

Algunos padres se oponen a este alejamiento de los hijos. Quieren seguir siendo imprescindibles en su vida y usan la autoridad de forma arbitraria, en un desesperado intento de dominar al hijo que aparenta “escapársele de la manos”. Pero, cuanto más pretenden sujetarle, menos lo consiguen. 

No hay que dar vueltas: el nacimiento de la amistad en la adolescencia supone que la familia no es ya la única influencia importante en la vida de los hijos. A partir de este momento, los amigos influyen tanto o más que los padres y estos competidores recién llegados pueden ser una fuente potencial de conflictos entre padres e hijos. 

No todo esta perdido cuando emergen los amigos. Los padres no tardan en descubrir, que los amigos de sus hijos pueden ser magníficos colaboradores en la acción educativa de la familia 

Los hijos adolescentes siguen necesitando a sus padres aunque no sean siempre conscientes de esto o aunque carezcan de humildad y sencillez necesarias para reconocerlo. En realidad los necesitan, no solo para recibir algo de ellos, sino también para darles algo de si mismos. 

Es un error esperar de los hijos únicamente correspondencia pasiva, es decir, obediencia. Es preciso concederle oportunidades para que puedan hacer con sus padres algunas de las cosas que hace con sus amigos: opinar, aconsejar, hablar de cualquier tema con libertad, ayudar, etc. 

Muchos padres intentan que sus hijos les confíen sus preocupaciones personales sin que ellos, les hayan hablado nunca de si mismos. Otros padres dan muchos consejos sin pedir ninguno a cambio. Olvidan que la razón que fundamenta la amistad es la reciprocidad: es una relación de ida y vuelta. 

6. LOS PADRES COMO AMIGOS 

Los amigos se asemejan en lo que quieren y en lo que sienten. Es propio de los amigos el querer y el no querer las mismas cosas, alegrarse y dolerse con lo mismo. Salta a la vista que la amistad entre adultos y adolescentes es difícil, puesto que en principio, ni quieren las mismas cosas ni se alegran por los mismos motivos. 

Es un error que los padres se empeñen en ser “amigos” de sus hijos. Una cosa es tener una relación fluida de comunicación, en ambas direcciones, basada en la mutua confianza, y otra cosa muy distinta es intentar cargarse las formas exclusivas de la amistad. Lo peligroso es que los padres se exponen a hacer el ridículo al buscar la amistad con sus hijos. 

Los adolescentes sienten admiración por los adultos que son coherentes en su comportamiento habitual. El adulto necesita tener prestigio entre los adolescentes porque la admiración es una vía necesaria para acercarse al chico. Se necesita también saber adaptarse al mundo de los adolescentes y respetar su forma de sentir. Se puede conseguir la amistad entre padres-hijos, pero hay que seguir las siguientes reglas: 
  • La confianza. Confiarse de los hijos es una condición necesaria para que a su vez ellos se confíen de los padres y les hablen de cuestiones de tipo personal. Hay que dedicarles tiempo pero sin prisas. Tiempo para hacer algo juntos y para conversar sobre lo que hacen, creando situaciones o aprovechando las que ya existen. 
  • La amistad requiere que las personas se conozcan entre si como personas. Como por ejemplo, contar algunas preocupaciones personales al hijo adolescente y que no concierne a áreas inapropiadas de intimidad. 
  • Facilitar al adolescente un ambiente en el que pueda hablar de todo con libertad, tanto con su padre como con su madre, sin temor al efecto que ello pueda causar en quien lo escuche. 
  • Respetar su intimidad y sus silencios, sin pretender entrar en temas que el chico prefiera no hablar con sus padres. 
  • No hay que presionar. Hay que dejar tiempo al tiempo, estando los padres, siempre receptivos por si el joven busca el diálogo. 
7. LA IMPORTANCIA DEL GRUPO EN ADOLESCENTES 

En el grupo, el adolescente busca una razón de ser, un ideal del YO, una imagen que le de seguridad, que tranquilice su inquietud interior y le devuelva el sentimiento de su valor. 

Cuanto más débil e indefenso se sienta, tanto más buscará a los otros e intentará identificarse con ellos, incluso a costa de renunciar de las propias características diferenciales de su personalidad, queriendo fundirse en el grupo. El grupo va a permitir al adolescente afirmarse con toda seguridad. En medio de seres que piensan y sienten como él, sabe que puede olvidarse de sus actitudes defensivas, expresarse libremente sin temor a no ser comprendido o tropezar con la sonrisa irónica y de superioridad del adulto. Aquí se le toma en serio y encuentra un ideal y unos valores a la medida de sus aspiraciones. 

Los valores comunes a todos los grupos: 
  • Lealtad hacia los compañeros 
  • Olvido de sí mismo 
  • Fidelidad a la palabra dada 
El grupo incita al adolescente a una continua superación de sí mismo. El chico encuentra en el grupo las condiciones óptimas para poner a prueba sus posibilidades, sus limites, de vencer nuevos obstáculos, y para probarse y mostrar al mundo (siendo el mundo general, los padres) que es digno de ser considerado como adulto. De ahí proviene el gusto del adolescente por el riesgo, su loca temeridad tanto más loca, a menudo, cuanto menos seguro de sí mismo. 

Entre los componentes del grupo el adolescente tiene la impresión de comportarse y vivir como adultos, de ser adultos y de dar vida a una microsociedad a la que ellos han dado forma. 

El grupo da al joven la posibilidad de pasar por adulto, cuando en realidad no es nada fácil serlo. Apoyándose los unos a los otros, todos semejantes, todos iguales, se sienten fuertes e independientes; no hay nada que no puedan hacer en grupo, mientras que sólo se pueden sentir desgraciados frente al mundo auténtico de los adultos. 

Esta es la función el grupo para la formación y la sociabilización de la persona. De esta manera el grupo puede ser a la vez una solución para los conflictos del adolescente, y una preparación notable para la condición de hombre. En la medida en que no se desvíe hacia actividades antisociales, en la medida también en que la propia dinámica de grupo no llegue a impedir la afirmación personal de sus integrantes. 

Es aquí donde reside la peligrosidad del grupo: lo que al principio podría ser la “solución de grupo”, que ofreció al adolescente un ideal de YO y un marco de seguridad permitiéndole avanzar en la maduración de su personalidad, a la larga puede entorpecer su salida de este limitado contexto social. 

En vez de ser el trampolín de donde el joven se lanza a la vida, se convierte entonces en su refugio y el medio para huir de sus responsabilidades. La sumisión al ideal colectivo, implica la renuncia a toda una parte de si mismo, a veces a toda reflexión personal. 

En un momento dado, el joven tiene que saber tomar sus distancias. Esto no significa que deba abandonar toda actividad del grupo, sino solamente que el grupo ha dejado de ser su único punto de referencia. 

El adolescente tiene que esperar que del grupo le permita la conquista de su autonomía y una vez que llega a ser independiente abandona el grupo. Los grupos son por naturaleza pasajeros y es normal que el adolescente se salga del grupo para comprometerse en relaciones personales. 

8. LAS PANDILLAS ADOLESCENTES 

El pandillaje es un fenómeno cotidiano de nuestra sociedad. La pandilla se constituye en una institución social más seria para los adolescentes, con reglas precisos, objetivos bien delimitados y miembros jerarquizados. A ella acuden los adolescentes en busca de seguridad. Especialmente los jóvenes muy inseguros y que presentan con un alto nivel de ansiedad; y ella disuelve su ansiedad, o por lo menos, la hace más tolerante. 

Los adolescentes se enrolan a la pandilla porque, en ella encuentra una compensación a sus sentimientos de inferioridad. La pandilla le proporcionará estima, afecto, y todo el calor que le haya faltado hasta entonces. En el fondo la llegada a la pandilla es resultado de las mismas motivaciones que las del adolescente normal, pero mucho más intensas y más imperiosas porque están alimentadas por frustraciones de toda clase que se originaron en el pasado. 

El adolescente que no tiene unos padres en quien identificarse, ni un núcleo familiar estable en que albergarse, buscará una nueva “familia” que satisfaga sus necesidades. 

Para el adolescente no problemático, la época de estar en grupo sólo representa un momento de su evolución hacia la madurez y la autonomía. Para el chico problemático, la pandilla es el punto de llegada y no irá más lejos. La fuerza de la pandilla reside en su extrema unidad; la banda funciona “como un solo hombre”. Esta unidad está rematada por una organización, una estructura mucho más fuertes que ninguna otra asociación espontánea de jóvenes y que mantienen a cada uno en la más estricta obediencia institucional, sus ritos, jerga, cuartel general, etc. 

[1] Pedagogo Gerardo Castillo, “Tus hijos adolescentes”:

LA AUTOESTIMA EN LOS ADOLESCENTES

1. UNA BUENA DOSIS DE AUTOESTIMA 
Una buena dosis de autoestima es uno de los recursos más valiosos de que puede disponer un adolescente. Un adolescente con autoestima aprende más eficazmente, desarrolla relaciones mucho más gratas, está más capacitado para aprovechar las oportunidades que se le presenten, para trabajar productivamente y ser autosuficiente, posee una mayor conciencia del rumbo que sigue. Y lo que es más, si el adolescente termina esta etapa de su vida con una autoestima fuerte y bien desarrollada podrá entrar en la vida adulta con buena parte de los cimientos necesarios para llevar una existencia productiva y satisfactoria. 
Un adolescente con autoestima... 
  • Actuará independientemente 
  • Asumirá sus responsabilidades
  • Afrontará nuevos retos con entusiasmo 
  • Estará orgulloso de sus logros 
  • Demostrará amplitud de emociones y sentimientos 
  • Tolerará bien la frustración 
  • Se sentirá capaz de influir en otros 
La adolescencia es uno de los periodos más críticos para el desarrollo de la autoestima; es la etapa en la que la persona necesita hacerse con una firme identidad, es decir, saberse individuo distinto a los demás, conocer sus posibilidades, su talento y sentirse valioso como persona que avanza hacia un futuro. Son los años en que el niño pasa de la dependencia a la independencia y a la confianza en sus propias fuerzas. Es una época en la que se ponen sobre el tapete no pocas cuestiones básicas; madurez en la vocación, en los planes para ganarse la vida, en el matrimonio, en los principios básicos de la existencia, en la independencia de la familia y en la capacidad para relacionarse con el sexo opuesto. Y a estos aspectos hay que sumar todos aquellos conflictos de la niñez que no se hayan resuelto y que surjan de nuevo, conflictos que habrá que afrontar también. 

2. CRISIS DE IDENTIDAD DEL ADOLESCENTE 

En la "crisis de identidad" de la adolescencia, el joven se cuestiona automáticamente, incluyendo la opinión que de sí mismo ha adquirido en el pasado. Puede rebelarse y rechazar cualquier valoración que le ofrezca otra persona, o puede encontrarse tan confuso e inseguro de sí mismo que no haga más que pedir a los demás aprobación y consejos de todo tipo. Sea cual fuere su aproximación a su nueva identidad, el adolescente pasará inevitablemente por una reorganización crítica de su manera de apreciarse con el consiguiente cambio en su autoestima. 

3. INFLUENCIA DE LA AUTOESTIMA EN LA ADOLESCENCIA 

Una dosis de buena autoestima influye positivamente en la vida cotidiana del adolescente. Refuerza las posibilidades de encarar a la vida adulta logrando: 
  • Que reconozca manifiestamente con qué fuerzas, recursos, intereses y objetivos cuenta. 
  • Relaciones personales efectivas y satisfactorias. 
  • Trace con claridad sus objetivos. 
  • Productividad personal: en casa, en el colegio y en el trabajo. 
Ayudando a los adolescentes a acrecentar su autoestima se pueden estimular situaciones beneficiosas y reforzar así los recursos del adolescente para la vida adulta. Para él es una auténtica necesidad formar su identidad y sentirse bien consigo mismo. Si esa necesidad se satisface a su debido tiempo, entonces podrá seguir adelante y estar listo para asumir la responsabilidad de satisfacer sus necesidades en la vida adulta.

LOS CUATRO PILARES DEL AUTOESTIMA DEL ADOLESCENTE

La autoestima puede desarrollarse convenientemente cuando los adolescentes experimentan positivamente cuatro aspectos o condiciones bien definidas: 

a. Vinculación: 
Es el resultado de la satisfacción que obtiene el adolescente al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás también reconocen como importantes. 
Pueden descubrirse problemas de vinculación si el adolescente presenta los siguientes comportamientos 
  • No puede comunicarse con facilidad, es incapaz de escuchar a los demás y comprender sus puntos de vista.
  • Es tímido, tiene pocos o ningún amigo y elude de forma activa las situaciones sociales; es poco consciente de los intereses o necesidades de los demás. 
  • Habla negativamente de la familia, de su raza o grupo étnico. 
  • Rara vez o nunca se ofrece para ayudar a los demás. 
  • No cae bien a sus compañeros. 
  • Resulta incómodo a los adultos o, por el contrario, intenta captar su atención continuamente. 
  • Quiere ser siempre el centro de todo y/o constantemente intenta atraer hacia sí la atención de los demás. 
  • Suele relacionarse más con cosas y animales que con gente; lleva un montón de "porquerías" en el bolsillo y las valora excesivamente. 
  • Tiene dificultades para expresar sus ideas y sentimientos de manera directa y para pedir lo que necesita. 
  • Le molesta tocar a los demás o que le toquen.
Con un adolescente que presenta insuficiente vinculación debe relacionarse del siguiente modo: 
  • Preste atención a su hijo cuando le necesite. 
  • Demuestre afecto en lo que usted diga o haga. Ç
  • Elógiele de manera concreta. 
  • Demuéstrele su aprobación cuando se relacione bien con los demás. 
  • Respete sus amistades dándole la oportunidad de que las reciba en casa y demuéstrele que usted las aprueba.
  • Comparta sus sentimientos con él, que vea cómo le afectan las cosas. 
  • Comparta intereses, aficiones y algunas de sus preocupaciones con el adolescente. 
  • Haga de cuando en cuando algo especial que satisfaga sus intereses o necesidades particulares. 
  • Pase algún tiempo solo con él, sin que las necesidades de otros miembros de la familia le sirvan de distracción. 
b. Singularidad: 

Es el resultado del conocimiento y respeto que el adolescente siente por aquellas cualidades o atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por el respeto y la aprobación que recibe de los demás por esas cualidades. 

El adolescente con escaso sentido de singularidad se expresará de alguna de las siguientes formas: 
  • Hablará negativamente de sí mismo y de sus logros. 
  • Se enorgullecerá poco o nada de su apariencia. 
  • Demostrará poca imaginación y rara vez propondrá ideas originales. 
  • Hará cosas como se le diga, sin apenas aportar nada de su propia cosecha. 
  • Se sentirá incómodo cuando se le destaque o se le pregunte en clase. 
  • Buscará con frecuencia el elogio, pero cuando lo consiga se sentirá confuso y lo negará. 
  • Hará alardes cuando no sea el momento. 
  • Se adaptará a las ideas de otros. Sigue pero raramente guía. 
  • Tenderá a clasificar a los demás de un modo simple, y es probable que sea crítico con sus características personales. 
Cómo relacionarse con un adolescente que tiene problemas de singularidad. 
  • Resalte y reafirme sus dotes y características especiales 
  • Acepte que su hijo adolescente exprese sus propias ideas, anímele a ello, aunque sean diferentes que las que usted tenga. 
  • Transmita su aceptación, incluso cuando halla que censurar su comportamiento. 
  • Descubra aspectos positivos en las ideas o en las conductas no habituales que manifieste, y alábeselos. 
  • Acepte la experimentación por parte de él con distintos trabajos actividades o ideas. 
  • Respete sus puntos de vista, su singularidad, intimidad y sus pertenencias. 
  • Déjele llevar a cabo tareas que supongan responsabilidad, de forma que vaya adquiriendo conocimiento de sus habilidades singulares. 
c. Poder: 

Es la consecuencia de la disponibilidad de medios, de oportunidades y de capacidad en el adolescente para modificar las circunstancias de su vida de manera significativa. El adolescente podrá obtener una sensación de poder cuando disponga de las oportunidades, recursos y la capacidad de influir sobre su vida de una forma positiva. Cuando esta sensación esté firmemente desarrollada, se acrecentará su autoestima, pero si no dispone de oportunidades para ejercitar este poder y se le niega sistemáticamente, su autoestima se verá disminuida. 

El adolescente que no desarrolla una sensación firme de poder suele comportarse de alguna de las siguientes maneras: 
  • Trata de eludir afrontar las responsabilidades. No hará nada por su cuenta y habrá que recordarle constantemente los deberes que se le han marcado. Se echará atrás en las tareas que supongan para él un reto. 
  • Presentará habilidades muy limitadas en muchas áreas, las típicas respuestas serán el "no sé cómo" o "eso no sabré hacerlo nunca". 
  • Actuará con frecuencia dando la sensación de estar descuidado y evitará hacerse cargo de los demás. 
  • Carecerá de control emocional, continuamente estará de furia, miedo, histeria o incapacidad para enfrentarse a la frustración y ello es indicación una carencia definida de control personal. 
  • Es excesivamente exigente o terco. 
  • Tiende a ser siempre el líder, hacer las cosas a su manera. Será inflexible y se negará a discutir opciones y a compartir su autoridad. 
Cómo relacionarse con el adolescente que posee una inadecuada sensación de poder 
  • Estimule su responsabilidad personal. 
  • Ayúdelo a ser consciente de su propio proceso de toma de decisiones. 
  • Evalúe su procedimiento para resolver las situaciones problemáticas.
  • Reafirme los éxitos que obtenga. 
  • Respete el grado actual de competencia del adolescente. 
  • Estimule al adolescente a fijarse objetivos personales, tanto a corto como a largo plazo. 
  • Reafírmele cuando influya en otros de manera positiva 
d. Modelos o pautas: 

Son puntos de referencia que dotan al adolescente de los ejemplos adecuados, humanos, filosóficos y prácticos, que le sirven para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y modales propios. 

¿Cómo desarrollar modelos en los adolescentes?. Si durante su proceso de desarrollo el niño no ha tenido suficientes modelos a su disposición, los padres se verán obligados a rellenar esos huecos en la adolescencia. El anhelo natural del adolescente por tener héroes, ideales y sueños servirá de ayuda para proporcionarle un adecuado sentido de los modelos. 

Problemas que pueden plantearse con los modelos 
  • Suele confundirse con facilidad. Malgasta el tiempo en actividades que aparentemente no tienen ningún objeto, o se pueden obsesionar con actividades que no tienen relación con sus obligaciones más inmediatas. 
  • Se organiza mal, tanto en ideas como en comportamiento. Es desaliñado en su persona y en sus cosas. Suele tener su habitación hecha un desastre. 
  • Confunde lo bueno y lo malo. 
  • Le cuesta decidirse a hacer o decir algo. 
  • Responde a las instrucciones que se le dan de modo confuso o rebelde. 
  • Se muestra inseguro en los métodos y en los objetivos que elige cuando trabaja en equipo. Solicita continuamente instrucciones y suele insistir en que solo hay una manera de hacer las cosas. 
Cómo relacionarse con el adolescente que carece de modelos 
  • Recuerde que usted es un modelo básico para su hijo adolescente, sea un buen ejemplo, acorde con sus creencias. 
  • Presente a su hijo aquellas personas a las que usted tiene gran estima, bien mediante el contacto personal, o por medio de obras literarias. 
  • Ayúdelo a entender bien aquellas cosas en las que cree. Hable con él de su escala de valores. Y si le pregunta el a usted por sus creencias, háblele honradamente. 
  • Haga que se proponga objetivos de comportamiento y aprendizaje que sean realistas. Que razone los pasos que debe dar para conseguir sus objetivos. Que decida que debe aprender y en que medida debe hacerlo.
  • Que afronte las consecuencias de su comportamiento. Deje bien clara la relación causa-efecto en lo que se refiere a su comportamiento y a las consecuencias del mismo. 
  • Ayúdelo a que entienda como puede realizar sus tareas. Dígale las cosas claras y demuéstreselo si es necesario.
  • Haga un esfuerzo para entender las condiciones que influyen en su comportamiento. Comprender no significa aceptar permisivamente conductas destructivas. Intente llegar a decisiones comunes o a normas de comportamiento mediante el intercambio de opiniones. 
  • Finalmente. escuche, siga atento las conversaciones con su hijo adolescente, no reacciones hasta que él no haya terminado, probablemente aprenda cosas nuevas sobre él y es probable que se dé cuenta que el adolescente se siente más valorado cuando se le escucha atentamente.

¿CÓMO GENERAR EL PENSAMIENTO MORAL EN ADOLESCENTES?

La formación y desarrollo de la moral del adolescente depende de manera determinante del tipo de educación que se le haya inculcado y las experiencias de vida o dilemas morales a los que se haya enfrentado. La manera más adecuada de formar un elevado pensamiento moral a la persona, no es moralizándolo o predicándole, ni con recompensas o castigos sino confrontándole con dilemas morales y ayudándole a desarrollar su pensamiento en relación a los mismos. Los adolescentes que obtienen altas puntuaciones en participación e interacción avanzan más rápidamente a través de los estadios morales que los que son socialmente inactivos. Así los profesores y los padres que quieren hacer avanzar el razonamiento moral de los jóvenes deben proporcionarles las oportunidades de discutir, interpretar y tomar parte en dilemas morales.

ESTILOS DE EDUCACIÓN DE LOS PADRES EN ADOLESCENTES


“Uno de los factores que influye sobre la autoestima del joven es el entorno familiar"[1]. La familia es la principal influencia socializadora sobre el adolescente, esto significa que la familia es el principal transmisor de conocimientos, valores, actitudes, roles y hábitos que una generación pasa a la siguiente. Por medio de la palabra y el ejemplo, la familia moldea la personalidad del adolescente y le infunde modos de pensar y actuar que se vuelven habituales. “Pero lo que los adolescentes aprenden de los padres depende en parte del tipo de persona que sean los padres”.[2]

Una forma de socializar a los hijos es a través de la disciplina, lo que permite alcanzar la autorregulación, que es la habilidad de controlar su propia conducta de manera que sea adecuada para una determinada situación. La disciplina no sólo restringe el comportamiento, sino que también puede afectar el desarrollo de la moralidad, la cognición y la personalidad. No todos los padres disciplinan a sus hijos de igual modo, algunos pueden adoptar el poder de la fuerza, cuyo recurso inmediato ante la conducta considerada por éstos no apropiada es la agresión física. Por otra parte, están los padres con un estilo de disciplina de retirada de amor, técnica que implica el ignorar al hijo como muestra de desaprobación, y por último, existe un tercer tipo de estilo disciplinario que corresponde a la disciplina inductiva, en la cual se usa el razonamiento y explicación para que los hijos tomen conciencia de lo negativo de su conducta, estas explicaciones a menudo ayudan a que los hijos puedan considerar la opinión o punto de vista de otras personas. Esta técnica parece ser la más adecuada para lograr la autorregulación. 

Durante la infancia, el niño mitifica a sus padres, los ven como unos seres que todo lo hacen bien, que nunca se equivocan, les parecen los mejores del mundo, al llegar a la adolescencia empiezan a detectar defectos e incoherencias, produciéndose la toma de conciencia de la necesidad de rebelarse frente a unos seres que han dejado de ser perfectos. 

Este cuestionamiento los lleva a independizarse y a buscar autonomía, en la mayoría de los casos esto lleva a disputas entre padres e hijos, ya que los hijos se quieren sentir autónomos en la forma de controlar sus conductas, por otra parte los padres hacen un esfuerzo para que los hijos se adapten a las reglas sociales. 

Si bien en ésta etapa de la vida no resulta tan regular la conducta de los hijos como en épocas anteriores, los conflictos se resuelven dando una satisfacción mutua, donde los padres seguirán ejerciendo una influencia importante en los valores básicos de los adolescentes. 

"Cuando los conflictos familiares no pueden resolverse con facilidad, existe el riesgo de que los adolescentes tengan problemas serios. Con frecuencia la intervención y asesoría de un especialista puede ayudar a esas familias"[3]

Frente a estos conflictos familiares que pueden surgir, los padres utilizan patrones de comportamiento en los cuales se incluyen lo exigentes o no que puedan ser. La exigencia va desde un firme control sobre sus hijos, hasta dejarles hacer lo que quieran. También se observa lo receptivos o no receptivos que pueden ser con sus hijos. Los padres receptivos tienden a aceptar y anteponer las necesidades de sus hijos a las propias y los padres no receptivos suelen rechazar las necesidades de sus hijos para anteponer las suyas. 

Junto a estos patrones de comportamiento se han encontrado tendencias educativas de los padres; existen cuatro patrones educativos dominantes en nuestra sociedad: Autoritarios, permisivos, democráticos y negligentes o rechazantes: 

A. LOS PADRES AUTORITARIOS: 

No son receptivos y son exigentes, para ellos la obediencia es una virtud que los hijos deben desarrollar, utilizan el poder de la fuerza cuando consideran que una conducta no es adecuada, por lo que esperan que se acepten las reglas sin cuestionamientos. Los adolescentes de familias autoritarias están menos individualizados y más inclinados a tener trastornos emocionales. 

B. LOS PADRES PERMISIVOS: 

Son receptivos y no exigentes en donde los jóvenes tienen que regular sus actividades y propias conductas, no son forzados a obedecer las reglas impuestas por otros, por lo general su estilo disciplinario es inductivo. Los adolescentes provenientes de familias con estilos de crianza permisivos también están individualizados, pero tienen mayor tendencia a caer en el consumo de drogas, tener trastornos emocionales y confusiones sexuales. 

C. LOS PADRES DEMOCRÁTICOS: 

Son receptivos y exigentes, ponen límites a sus hijos de manera racional, haciéndoles entender la utilidad de un cierto control y las consecuencias de la conducta. Este estilo fomenta el intercambio verbal y utiliza como disciplina básicamente la inducción y algún uso de la fuerza. La meta es conseguir que el joven acepte las normas de los demás sin perder su independencia. Los adolescentes que proceden de hogares democráticos tienen una menor tendencia a presentar problemas emocionales durante esta etapa del desarrollo. Los padres democráticos fomentan a sus hijos la individualización en el desarrollo de la autoestima y las habilidades sociales. El control del comportamiento en este contexto ayuda a moldear sus impulsos y garantizar la autonomía psicológica que contribuye al desarrollo de la responsabilidad y la competencia. 

D. LOS PADRES NEGLIGENTES O RECHAZANTES: 

No son exigentes ni receptivos, tratan de pasar el menor tiempo posible con sus hijos y realizar el mínimo esfuerzo por ellos, estos padres en cuanto a las prácticas educativas son indiferentes y su estilo de disciplina es el poder de la fuerza. Los padres que rechazan o son negligentes tienen hijos más proclives a tener problemas emocionales y de conducta, además, son los que en las lacras sociales aberrantes y confusiones sexuales. 


[1] Joseph, Marken y Tafarodi, 1992, citados en Rice, 1997.
[2] Mckeury, Kotchy y Browne, 1991, citado en Rice, 1997.
[3] Offer-Etal, 1989, citado Papalia 1997, pág. 420. (Papalia, D. y Olds, S. (1997). Desarrollo Humano. Bogotá: McGraw-Hill).

¿CÓMO EDUCAR LA SEXUALIDAD DE ADOLESCENTES?


Los adolescentes buscan información sobre la sexualidad de manera apremiante y sobre todo en la informalidad. Las fuentes principales suelen ser la escuela, los amigos, el grupo, materiales impresos, el Internet, etc. Un alto porcentaje de niños y jóvenes confiesan no saber nada acerca de la sexualidad. Sin embargo, la información más atractiva y confiable para los ellos suele ser la de los amigos, lo cual es un reto para padres y educadores.

En nuestra sociedad, la mayoría de los adolescentes a los 18 años ya tuvieron relaciones sexuales. Las mujeres, generalmente, esperan a estar de novias y quieren que la primera vez sea “especial”. Los varones, en cambio, no ven la hora de tener su primera relación sexual 

Por otro lado, muchos padres creen que sus hijas deberían esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales; otros padres, en cambio, ven al sexo como una necesidad más y no le dan importancia. 

Sin embargo, es necesario que padres se sienten a hablar de sexo y sexualidad con sus hijos; es más, deben preocuparse en educarlas de manera auténtica y saludable, en caso contrario, los chicos desarrollarán una sexualidad equivocada y vivirán el sexo como algo prohibido y caerán en la confusión sexual, que luego acarreará una serie de complicaciones de carácter social. 

Una educación sexual pertinente, se fundamenta en la equidad y la felicidad sexual que es producto del desarrollo de una sexualidad auténtica y saludable. Para el logro de este propósito, es necesario proceder las siguientes estrategias: 

A. DESARROLLAR LA IDENTIDAD DEL ADOLESCENTE 

Una primera aproximación a la problemática del joven es saber como se está configurando su desarrollo personal y logro de un sentimiento de unidad y coherencia de si mismo y las definiciones fundamentales de su vida y aspectos claves de su relación con la realidad. Este desarrollo personal logrado favorablemente, llamado identidad, permitirá al joven proyectarse a nivel personal y social. 

Erik Erikson, al describir la teoría del desarrollo psicológico evolutivo, precisa que la identidad: “… tiene su momento crucial en la adolescencia, etapa en la que se definen aspectos de gran importancia para la vida futura, esto es, de la propia irrepetible individualidad personal, conociéndose a si mismo y siendo uno mismo. Verifica este crecimiento asumiendo genuinamente, concientemente y con voluntad propia, una orientación que le de sentido a su vida, con lo cual traduce una inteligencia del mundo y de la realidad interior y exterior, comunica estos mundos en la creatividad de su propia visión, convirtiendo este ser único "identidad", en un valor para si mismo y para los demás” [1]

Este desarrollo necesita una continua transformación; para crecer se necesita cotidianamente superar problemas y cambiar, etapa de crisis en que muestra un cierto grado de desorganización y confusión, que la expresa preguntándose frecuentemente "Quién soy yo?" 

Las características de la identidad del joven son inconmensurables. Si queremos conocer el nivel de desarrollo de un adolescentes, un test de identidad nos ayudará establecer algunos indicadores básicos que nos permita identificar las características más relevantes del adolescente. 

El Inventario de Identidad es una metodología realizable para cualquier adolescente y permite identificar los indicadores y objetivos del desarrollo del joven correspondientes a diversas etapas, la del pasado infantil, el presente y la proyección al futuro adulto. Según este inventario de identidad, se esquematizan los logros en tres etapas con sus respectivos indicadores de áreas: 

a). Los logros del desarrollo de la infancia son: 
  • Confianza Básica,
  • Autonomía, 
  • Iniciativa Laboriosidad. 
b). Los logros referidos propiamente a la adolescencia: 
  • Perspectiva Temporal, 
  • Seguridad en sí mismo, 
  • Experimentación con el Rol, 
  • Aprendizaje 
c). Logros que se proyectan hacia la adultez: 
  • Polarización Sexual, 
  • Liderazgo-adhesión 
  • Compromiso ideológico. 
El significado de las áreas que mide el test de la identidad son los siguientes aspectos: 

1. La Identidad, significa principalmente adecuación y fortaleza del yo, equilibrio, madurez, integridad personal, razonabilidad y confiabilidad; adecuado grado de satisfacción personal, y de adaptación y responsabilidad social; expresión espontánea y segura de sí mismo. 
2. La Confianza Básica, significa principalmente adecuada confianza en sí mismo y en los demás; madurez en la forma de enfrentar la vida, confiabilidad e integridad personal, sociabilidad, espontaneidad, flexibilidad y sentimiento de satisfacción del yo 
3. La Autonomía, significa principalmente fortaleza del yo y confianza en su capacidad de respuesta ante el ambiente; sentido de organización de la vida personal como algo propio y de lo cual se es responsable; equilibrio e integridad; sentimiento de la propia adecuación, productividad y sociabilidad. 
4. La Iniciativa, significa principalmente la expresión espontánea y segura de sí mismo; entusiasmo, seguridad y conciencia del propio valer; originalidad en la resolución de problemas; capacidad de hacer decisiones, rapidez, flexibilidad en el pensamiento y la acción; actividad y gran iniciativa, sociabilidad y adaptación en las relaciones interpersonales.. 
5. La Laboriosidad, significa principalmente sentido de organización, responsabilidad y rectitud en el trabajo, capacidad de rapidez en las decisiones y de resolución de los problemas, adecuado grado de satisfacción personal, confiabilidad e integridad personal, adaptación a los mecanismos sociales convencionales. 
6. La Perspectiva Temporal, significa principalmente buena orientación en el tiempo y en el espacio, asimilación de la experiencia con un aprovechamiento adecuado de los aspectos del intercambio interpersonal y de la sensibilidad (experiencia emocional); rapidez de las reacciones y del pensamiento; sociabilidad; concentración; facilidad para la actividad; seguridad ante el ambiente 
7. La Seguridad en Sí Mismo, significa principalmente el sentimiento de la propia confiabilidad, sentido de la adecuación y organización de la vida personal; satisfacción y expresión segura de sí mismo; sociabilidad y adecuada confianza personal; fortaleza yoica. 
8. La Experimentación con el Rol, significa principalmente énfasis en la acción; el enfrentamiento de situaciones diversas; competencia; búsqueda de éxito por medio del esfuerzo productivo; efervescencia y expresión "colorida" de sí mismo; sentido de la dirección de la propia vida o claridad de la propia intencionalidad; y adecuado ejercicio de anticipación de metas; madurez en la forma de enfrentar la vida, entusiasmo, y energía, y en cierta forma, ausencia de convencionalismo. 
9. El Aprendizaje, significa principalmente interés por el medio ambiente y el contacto con el mundo, como una estrategia del aprendizaje vital; actitud favorable hacia el trabajo y el conocimiento; adaptación convencional a las exigencias del ambiente; inquietud, satisfacción personal; madurez personal; responsabilidad y rectitud en el trabajo y sociabilidad. 
10. Polarización Sexual: Un yo fuerte en el adolescente es capaz de soportar la crisis por la que se debe atravesar para lograr el equilibrio final y la integración de sus vivencias a veces opuestas y contradictorias. La Polarización Sexual, significa principalmente adaptación personal adecuada y actitud favorable hacia el propio rol sexual; adecuada confianza en sí mismo; energía, impulsividad, inclinación hacia el patrón de intereses pertenecientes al propio sexo 
11. El Liderazgo y la Adhesión, significa principalmente adecuación en las relaciones interpersonales, y adaptación a los grupos significativos para el individuo; confianza frente al ambiente y sus figuras significativas; adecuado ejercicio y compartición de roles de liderazgo; sentido del propio valer; madurez, responsabilidad; tendencia a la aceptación y el reconocimiento de figuras de autoridad; sociabilidad. 
12. El Compromiso Ideológico, significa principalmente el grado de participación del individuo en cuanto a orientación valorativa en el ambiente; estabilidad, integridad, confiabilidad personal, madurez y adaptación a las exigencias sociales. 

Nota: (Los Colegas que lo deseen pueden solicitar una copia del Test de Identidad, para su uso con pacientes o para investigaciones). 

B. IDENTIFICAR LOS RECURSOS DEL YO ERÓTICO EN LA ADOLESCENCIA 

Durante mucho tiempo se ha negado a los seres humanos la posibilidad de la autosatisfacción sexual por considerarla impropia y hasta "pecaminosa". Esta inhibición proviene de la visión del sexo como un mero mecanismo de reproducción, sin advertir los aspectos comunicativos, constructivos y placenteros de la sexualidad. Si bien la completud sexual se da en el encuentro libre entre dos personas, el autoerotismo constituye una parte importante de la sexualidad humana. 

Pero, ¿qué diferencia existe entre el autoerotismo y la masturbación? La masturbación constituye una acción física, mecánica, por la cual la persona logra placer sexual sobre su propio cuerpo, existiendo una gran variedad de prácticas usadas para lograrlo. En cambio, el autoerotismo engloba a la masturbación y es más amplio y rico en contenidos. Consiste en un universo de posibilidades por las cuales la persona se transforma en objeto de deseo y placer para sí misma, y como esencial preparación para la seducción y el encuentro sexual con una pareja. 

El autoerotismo juega un papel importante en la sexualidad del adolescente y de las parejas: 

1. Desde el ángulo del auto placer, es definido como el "alma" de la masturbación, que imprime a la masturbatoria como actividad con gran contenido erótico elaborado por las fantasías que les proporcionan la excitación y la consecución del placer. Si bien existen símbolos de indudable universalidad que motivan el autoerotismo, cada persona, mediante asociaciones construidas a lo largo de su vida, puede despertar el erotismo con sus propios y particulares recursos. 
2. Por el ángulo de preparación para el encuentro sexual con el otro, el autoerotismo brinda recursos que no todos saben aprovechar. Desde la inicial seducción -y la re-seducción continua que mantiene unidas a las parejas- hasta la llegada del orgasmo, la persona está usando sus recursos eróticos. Muchos de los problemas sexuales de las parejas se fundan precisamente en un escaso conocimiento del propio cuerpo e insuficiente exploración de las propias posibilidades de erotización. 
3. El autoerotismo es, además, una posible vía de solución de problemas como la anorgasmia en la mujer, o la impotencia y la eyaculación precoz en el hombre. Sin la presión de la presencia del otro, la persona con estos problemas puede muchas veces experimentar su sexualidad paso a paso, y prepararse para futuros encuentros. 

C. FORMAR LOS VALORES DE AMOR ERÓTICO 

En un mundo que ha llegado a vulgarizar lo erótico hasta convertirlo en mera pornografía, educar a los niños y jóvenes para un redescubrimiento de los valores del amor erótico es una necesidad urgente. 
Una educación fundada en la práctica de valores de amor erótico debe seguir los siguientes procesos: 
1. El punto de partida de la educación en valores de amor erótico es la valorización y el aprecio por el propio cuerpo y su bienestar. Eso conllevará a la revalorización de los demás cuerpos como un "otro" que merece también respeto y admiración. En ese sentido, el contexto familiar y los mensajes que de ella se emite son fundamentales para la construcción de una idea del cuerpo propio y el de la pareja. De acuerdo con ella, ese cuerpo puede ser la sede del placer o del rechazo, del amor o de la violencia. 

2. En segundo lugar, debemos dar al niño una educación para el placer. En general, la enseñanza es amonestante con respecto al goce, haciendo hincapié sólo en los aspectos de "privación", de "responsabilidad", de "abstención y de "riesgo". La visión de los polos placer-dolor sólo desde el punto de vista moral ha hecho que durante siglos las personas tuvieran graves problemas para insertar sus necesidades eróticas en la vida cotidiana y sus relaciones sociales. 

3. El anterior punto se complementa con la noción de respeto y libertad. No hay goce lícito sin los límites del respeto por el propio cuerpo y por los demás, como seres libres e independientes. En ese sentido, tanto la familia como las instituciones educativas deben tender a la imagen de la persona como un sujeto, y no como objeto de las necesidades de otros. Abusos, violaciones y maltratos que provienen, en parte, de esta falencia. 

4. Educar para el autoerotismo significa, además, propiciar el valor del pudor. Este no debe ser entendido como vergüenza del propio cuerpo, de la desnudez y de las relaciones corporales, sino como la necesaria condición de intimidad que debe preservar a la faz erótica de la persona y las parejas. La exposición obscena de lo erótico de la cual es testigo la sociedad actual, lejos de acrecentar la libertad y la felicidad sexual, rebajan al erotismo a una actividad sin encanto, sin misterio. 

5. Por último, debemos reconocer que para poder educar en el erotismo necesitamos primero superar nuestros propios tabúes y limitaciones con respecto a lo sexual. Difícilmente una persona que no desarrolle su autoerotismo podrá gozar de la sexualidad y, mucho menos, educar a otros en ese campo. 

D. FOMENTAR LA SALUD SEXUAL 

Fomentar la salud sexual en los adolescentes, es integrar positivamente los elementos biológicos, psicológicos, emocionales, intelectuales y sociales del individuo, a través de cuidados, actitudes, comportamientos y decisiones, que sean enriquecedores para potenciar la personalidad. 

Para conservar una salud sexual es importante la ausencia de trastornos orgánicos, la ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza y culpa, de creencias infundadas, mitos, perjuicios, tabúes y de factores psicológicos que inhiban en la adolescente la expresión de su sexualidad. Esto implica que la mujer o el varón adolescente asuma el compromiso de cuidar su cuerpo, manteniéndose informado sobre los cuidados que debe tomar en relación a su alimentación, descanso, higiene y cuidado de sus órganos sexuales. Debe saber que él o ella es el único que tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. En el caso de las mujeres adolescentes, cualquier tipo de relación sexual forzada es un atentado contra su libertad y constituye una forma de agresión, que debe denunciar pues va en contra de su dignidad y del logro de una personalidad bien afirmada. 

Nacemos niño o niña, hombre o mujer. En este contraste, existen diferentes maneras "culturales" de ser hombre o de ser mujer, tanto individual como colectivamente. En función a ello, nos proyectamos las formas de lograr las relaciones sexuales, y obtener el placer. 



[1]ERIKSON Erik, "Infancia y Sociedad", (1950) Buenos Aires,Editorial Paidos. - - "Identidad, Juventud y Crisis" (1968), Buenos Aires, Editorial Paidos. - - "La Adultez",(1978), Mexico, Fondo de Cultura Economica  Miguel Molla,  Appunti di Psicologia©, Cultural Association for Psychology Research, Investigation, 1978,1989. Copyright 1995-1996-1997 by Dr. Salvatore Manai
BIBLIOGRAFIA
COLES Robert, "Erik Erikson, la evolución en su Obra", Mexico, Fondo de Cultura Economica.
 MOLLA Miguel,(1978). "La Identidad del Adolescente.Estudio preliminar de una Prueba de la Identidad". Tesis Pontificia Universidad Catolica del Peru.
MOLLA Miguel,(1989). "La Identidad en jovenes de clase media y sus factores condicionantes".Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologia.

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