20/1/13

CARACTERISTICAS Y CONDUCTAS MÁS COMUNES EN LA ADOLECENCIA

1. EL ANSIA POR SALIR 


Los adolescentes, consideran a la oscuridad de la noche, como uno de los encantos de la libertad. Sienten la ilusión de que la noche es suya, de que les pertenece personalmente, de que en el mundo nocturno solo están ellos, sin adultos, y sin su odioso control. 

Estar en la adolescencia significa para ellos, conquistar el derecho a dominar la hora de volver a casa. Cada vez que aumenta más su edad, tratarán de pasar la noche fuera de casa. Eso es el privilegio máximo de que los adolescentes anhelan, aparte de las fiestas institucionalizadas a donde puedan acudir fácilmente. Cualquier motivo les permitirá reunirse entre adolescentes y armar una buena distracción entre la semana: cumpleaños, mitad de curso, final de curso, despedida de soltero, inicio del servicio militar, conciertos, etc., así como el de los obligados fines de semana, que a menudo comienzan el viernes por la noche. 

Reunirse en pandilla es su búsqueda principal y en ella tratan de desinhibirse lo más posible con el efecto de la noche, el alcohol, el cigarro, el ruido, la velocidad, etc. 

Sin embargo, esa búsqueda del grupo y ese intento de desinhibirse, hoy se ha convertido en el problema social generalizada. El actual estilo de los padres de conceder a los adolescentes un exceso de holganza, ha puesto en peligro la responsabilidad y la tendencia juvenil. Como producto de ello, los adolescentes actuales requieren cada vez más dosis de diversión; durante noches enteras se encuentran en continuas liberaciones, dando culto al ruido y con la única finalidad de beber para emborracharse y lo más rápidamente posible. 

Estas juergas adolescentes nocturnas expresan de manera abierta y desafiante las claras muestras de enfrentarse al mundo establecido por los adultos y de manera figurado a sus padres. 

Los adolescentes están viviendo un momento histórico, los años de la adolescencia se alargan y los de la juventud también. Este alargamiento trae una dependencia económica de los padres mas allá de lo que aconseja la experiencia. La consecuencia natural de esta situación es un agudo sentimiento de inferioridad en los adolescentes, que se manifiesta en la dificultad de encontrar el primer trabajo, en la de establecer una relación amorosa comprometida. 

El paso a la fase adulto se ve cada vez más lejano. La afición a las diversiones nocturnas de forma desmesurada no podemos entender como vitalismo juvenil, sino es una huida de la sociedad que se hace cada vez más caótico y crónico. Algo bien distinto y significativo son las distracciones aisladas, puntuales y que a todos nos deleitan. 

2. CONFLICTOS CON EL SUEÑO 

Los adolescentes enfrentan sus horas de sueño con el mismo nivel de conflicto que otros aspectos de su desarrollo. Sus cuerpos en rápido crecimiento les exigen dormir bien, al mismo tiempo que su forma de vida les mantiene ocupados y dinámicos cada hora del día. Después de las clases, quieren hacer deporte, acabar sus tareas escolares, ver la televisión, salir con sus amigos, hablar por teléfono, etc. 

La mayoría de los adolescentes necesitan un mínimo de 8 horas de sueño cada noche; sin embargo, no lo hacen. Cuando se enteran de que deben de dormir esa cantidad de horas, responden con un: “No hay problema, me quedo en la cama más tiempo, el fin de semana”. 

En realidad, los fines de semana se encuentran saturados de actividades con los amigos, necesariamente se acuestan tarde. Cuando duermen durante el día, su sueño es interrumpido por los ruidos habituales de la casa, la luminosidad del ambiente y el impulso fisiológico de estar despierto a esas horas. Por todo ello, el ciclo del sueño se transforma en un conflicto de desarrollo. 

Los adolescentes presentan muchas necesidades de sueño y cada uno desarrolla a su propio estilo. Algunos tienen el sueño muy liviano; otros muy pesado, algunos duermen la siesta, otros no la hacen nunca. Por ello hay una gran variedad en el número de horas que debe dormir o descansar, pero no se debe olvidar la necesidad de dormir sin interrupción. 

Lo adolescentes se quedan dormidos rápidamente en cuanto se meten en la cama y el hecho de poder dormir tranquila y hondamente, demuestra un estado sano y reconfortante a las preocupaciones y presiones que acontecen en la adolescencia. 

Cuando hay trastorno de sueño, manifiestan cansancio y sueño durante el día. El joven entonces necesita ayuda y la mejor manera de saber cuál es el problema y definir sus causas es realizar un registro de los eventos nocturnos que debe anotar con mucha meticulosidad durante al menos un par de semanas. 

Los motivo más frecuentes que originan los trastornos de sueño, son la presencia de estrés, ansiedad, depresión u otros problemas emocionales. El alcohol y las drogas dan origen también a numerosos problemas del sueño, las que necesariamente deben ser tratados clínicamente. 

3. CONDUCTAS RIESGOSAS 

Dice el psiquiatra Luis Rojas Marcos, “El ser humano nace con las semillas de la bondad, la racionalidad, la tolerancia y la comprensión, (…) pero también con las simientes del disparate, del odio, de la xenofobia y de la crueldad”.[1]

En la sociedad actual los adolescentes advierten conductas que se bifurcan esencialmente en dos variedades: Una de los comportamientos más alarmantes que desenvuelven los adolescentes son las perturbantes que colindan con la delincuencia y ésta avanza de manera acelerado como consecuencia de la situación sociopolítica de nuestra sociedad. Estas conductas lacerantes necesitan una reeducación a fin de recuperarlas y frenarlas su deterioro; y la otra es la tendencia hacer el bien a los demás. Se está viendo también como nunca antes la gran capacidad y madurez de tal cantidad de voluntarios en ayudas sociales; tantas organizaciones dedicadas a afines benéficos, tantos grupos ecologistas, colectivos religiosos, grupos políticos, etc., se están nutriendo de adolescentes que quieren dedicar parte importante de su tiempo al servicio de los demás. 

Son muy urgentes las medidas de prevención que se deben asumir en el marco de la familia y de la comunidad en que se mueven nuestros adolescentes para contrarrestar aquellas antisociales. Las fuentes de estos problemas se encuentran en: 
  • Turbulencia sociopolítica de nuestra sociedad, así como el rápido cambio sociocultural de los pueblos que crean para los adolescentes un medio social tan inestable donde la transición de la adolescencia es más difícil. 
  • Falta de coordinación entre el sistema educativo y el mundo del trabajo. 
  • La desestabilización de la familia como institución es uno de los cambios más profundos que atraviesa nuestra cultura. La separación, el divorcio, la pérdida de la vida familiar cotidiana, dificultades de comunicación de los padres entre sí y con sus hijos, y muchas otras alteraciones de la dinámica familiar; son pues consecuencias de la disfunción familiar y causas de la aparición de conductas de riesgo en los adolescentes. 
Es precisamente la familia donde debe tomarse la iniciativa de evitar o neutralizar las conductas de riesgo de los hijos adolescentes. Los padres están en condiciones, de dejar bien claro lo que se pretende de los hijos y las normas que regirán su actitud parental. 

Reglas practicas a tener en cuenta ante las demandas de los hijos: 
  • Recordar que asumir riesgos constituye rasgos importantes del desarrollo adolescente.
  • Asegurarse de que, tanto el padre como el hijo adolescente, posean información adecuada sobre el desarrollo adolescente. 
  • Adoptar un modelo de vida que se prefiera transmitir a los hijos. 
  • Comentar los riesgos de determinada acción que el hijo va a emprender, tratando de llegar a un acuerdo para que la experiencia a realizar resulte relativamente segura y fructífera. 
  • Negociar, intentando llegar a un compromiso o sugerir un riesgo alternativo para que el hijo acepte no asumir uno de otro tipo. 
  • No entrometerse en los posible, ya que el adolescente tiene que ser capaz de manejar sin ayuda la mayoría de riesgos, indicando que existen límites ante determinadas situaciones, impuestos por los padres. 
  • La meta final consiste en que el adolescente sepa dirigirse por sí y a sí mismo, manejando con autonomía su propia salud y su propia vida. 
4. LOS OBSTÁCULOS DE EDUCACIÓN 

Los principales obstáculos que complican el normal desarrollo de la adolescencia son: 
  • La sobreprotección 
  • El abandono de los padres 
  • El exceso de estimulación. 
  • La banalización de la experiencia en la que se ven envueltos. 
  • La oferta de un paraíso de ocio eterno. 
4.1. LA SOBREPROTECCIÓN: 

La sobreprotección es una actitud afectiva que tiene diversas causas sociales. Nuestros hijos en términos generales y según la mayoría de opiniones expertas, están sobreprotegidos. 

La sobreprotección conlleva consecuencias negativas en muchos aspectos de la vida de los adolescentes. Desde una mala educación alimenticia con conductas caprichosos de consumo, hasta los excesos habituales en las formas de ocupar el tiempo de ocio. Por ejemplo, la inseguridad sobre las reglas a seguir, favorece claramente al desarrollo de una dieta viciosa, de unos consumismos caprichosos y en una libertad desmedida. 

La sobreprotección en la infancia es un dramático punto de partida para la adolescencia, cuyas consecuencias más saltantes son: 
  • Retrasa el inicio de la adolescencia.
  • Acobarda al adolescente ya que llega mal entrenado por el hecho de que no conoce las propias limitaciones. 
  • Acentúa su dependencia respecto al entorno de amigos en el cual busca la sustitución de las sobreprotección familiar. 
  • Dificulta la llegada a la madurez autónoma que define la identidad sólida con que el adolescente debería llegar a la juventud. 
4.2. EL ABANDONO 

Contrariamente a la sobreprotección, el abandono es una desidia que los padres cometen frecuentemente al evitar el acompañamiento y comunicación con los hijos. 

Los adolescentes necesitan de sus padres que les proporcionen atención, apoyo y comprensión para afrontar normalmente su desarrollo conflictivo; pero, muchas veces, esa prestancia no la reciben. Con el argumento de las exigencias del trabajo u otros pretextos, los padres soslayan los reclamos de sus hijos, dando cabida a que el grupo y personas ajenas como los maestros y amigos lo hagan. Como resultado de esta desidia, los adolescentes desenvuelven su sexualidad muchas limitaciones y con informaciones generalmente equivocadas 

4.3. EL EXCESO DE ESTIMULACIÓN: 

El adolescente moderno está sumergido en la recepción de un exceso de estímulos particulares. Especialmente, de aquellos estímulos que llegan abundantemente por los canales de los medios de comunicación y los canales de la cultura popular de masas. Los estímulos que llegan por los canales de los medios de comunicación como: Tv. Radio, periódicos, Internet, etc., acarrean una serie de efectos subliminales de desviación y confusión sexual en los adolescentes, los mismos que son creados por las industria de diversión de carácter consumista. Ese exceso de estímulos, apaga el deseo. Y los adolescentes más estimulados de cualquier generación, son los más desmotivados. 

4.4. LA BANALIZACIÓN DE LA EXPERIENCIA: 

Muchos padres con gran frecuencia ven con indiferencia la diversidad de experiencias que afrontan sus hijos adolescentes. Consideran algo insignificantes y superficial más al contrario, incitan hacer actividades vulgares. 

La adolescencia es una etapa trascendental de la vida, en donde cualquier experiencia es irrepetible aún cuando sean breves y sencillos. Pero, banalizar dichas experiencias, frustra la emotividad e inhibe el afecto. Cuanto mayor es la banalización de experiencias, menos sentimientos desarrollará el adolescente; por tanto, tendrá baja autoestima y su escala de valoración se anulará. 

4.5. EL PARAÍSO DEL OCIO: 

Se ha reemplazado el valor de la cultura del trabajo por el de una cultura del tiempo libre que se ha convertido como el camino de autorrealización. La diversión es la máxima aspiración de los adolescentes actuales. 

Los padres actuales han dispuesto también mayor tiempo libre para los hijos y en ella, los muchachos y las muchachas expresan la máxima felicidad y realización personal. Sin embargo, dicha expresión de realización personal en el ocio es temporal, y que deberá ser reemplazado con el camino de autorrealización a través del trabajo. 

5. ESTRATEGIAS DE AUTODEFENSA 

Los adolescentes adoptan muchas estrategias de defensa frente a diversas circunstancias de la vida y alguna de las estrategias preferidas son: 
  • Aislamiento afectivo: Apartándose del grupo de interés y demostrando una actitud pasiva, reducen las tensiones de necesidad y de ansiedad. Es decir, disminuyen sus propios intereses y se mantienen distantes desde el punto de vista afectivo. 
  • Negación de la realidad: Evaden los hechos desagradables de la vida negándose a verlos. Un adolescente puede escapar enfermando en época de exámenes. 
  • Refugio en la fantasía: Las soluciones fantásticas son mucho más brillantes que la desagradable realidad. El joven intenta compensar una realidad ambiental imposible de aceptar, creando una especie de mundo de fantasía en el que le gustaría vivir. 
  • Racionalización: Intento de justificar aquello que hacemos y aceptamos, las molestias que provocan los objetivos imposibles de alcanzar. La racionalización ayuda a reducir los desacuerdos cognoscitivos: cuando existe una discrepancia entre los pensamientos y las conductas, apareciendo un malestar psicológico. Este malestar persistirá hasta que los conocimientos y las conductas se armonicen. 
  • Pretexto por proyección: Para reconocer los sentimientos propios atribuyen a otras personas. Cualquier responsabilidad se quitan de encima buscando terceras personas (chivos expiatorios) y se protegen así de la ansiedad. 
  • Desplazamiento: Trasladan una emoción o un intento de acción desde la persona hacia la cual se dirige originalmente hasta otra persona u objeto. 
6. BÚSQUEDA DE LA INDEPENDENCIA 

Los adolescentes desean establecer una verdadera independencia respecto a los padres y no es cosa sencilla para ellos. Las motivaciones opuestas y las presiones externas en pro de la independencia y de la conservación de la dependencia son fuertes, por lo cual, producen conflictos y conductas vacilantes. 

El adolescente está tratando de ser adulto con toda seriedad, posee la estatura, el peso y muchas de las destrezas de un adulto. 

Pero para que se le reconozca el rango de adulto, tiene que adquirir las características psicológicas sobresalientes de este. 

La poderosa motivación que tiene el adolescente para conducirse independientemente y con autonomía proviene de dos fuentes: las presiones sociales y la identificación con la independencia de los modelos que son los adultos. En consecuencia, la independencia y la autonomía son dos de las más importantes características que deben ser alcanzados en esta etapa. Por eso, ellos se esfuerzan por conseguirlas que estas conductas formen parte de su propio repertorio, con la esperanza de que esto le garantice su posición de adulto. 

Las peculiaridades de esta etapa radican en que el adolescente lucha por ser una persona que reclama con vigor su autonomía e individualidad; esto por una parte y por la otra, se siente todavía profundamente dependiente de su cuadro familiar, de la estructura de la familia y de la personalidad de los padres. 

8. LOS PUNTOS DE FRICCIÓN 

El adolescente actúa y pasa con facilidad a la acción, con un sentimiento de superioridad y ansias de exteriorizar sus conflictos. Sin embargo, los resultados negativos de sus acciones les ocasionan cólera, violencia, repentinas fugas, conductas de riesgo, etc. Los adolescentes son por principio contestones y manifiestan su oposición a todo lo que implique autoridad. Estos contrastes se jerarquizan en las siguientes escalas: 
  • Sistema de valores: (ideológicos, sociales...) Es decir, basta que el padre tenga tal inclinación política para que el hijo manifieste otra contraria. 
  • El porvenir profesional: Cuando los padres se empeñan que prosigan alguna profesión que los padres prefieren o que ejercen, el hijo decide una futura actividad diametralmente opuesta. 
  • Las amistades: Los adolescentes entablas amistades que a menudo desagradan a los padres y casi nunca las ven adecuadas. Cuanto más radical es la observación, más férrea será la amistad. 
  • Regreso a casa: Cuando se les exige llegar temprano a casa y que en ella ayuden alguna labor, se rehusarán con más frecuencia. Cuanto más es la exigencia tanto más tardarán en llegar a casa, 

Desgraciadamente en el período en que los adolescentes han de ganar una mayor independencia, es cuando los padres ponen una mayor disciplina Una disciplina indiscriminada sobre cosas sin importancia, descuidando imponerse en situaciones que de verdad lo requieren. 

Muchos padres no tienen ninguna consideración a su hijo adolescente, porque no saben respetar su intimidad, ni sus juicios, ni su correspondencia, ni sus llamadas telefónicas. 

Anna Freud nos dice:“Admito que es normal para una adolescente tener durante largo tiempo un comportamiento incoherente e imprevisible.. de amar a sus padres y de odiarles, de rebelarse contra ellos y depender de los mismos. Estar profundamente avergonzado de su madre o de su padre delante de los otros y de forma inesperada desear hablarle con toda franqueza. Pienso que debe dejársele tiempo y libertad para encontrarse consigo mismo y su camino a menudo son los padres los que tienen necesidad de ayuda y consejos para soportarlo.”[2]

Por otro lado, el Dr. Cornellà , nos dice: “Creo que la adolescencia no debe deshacer la convivencia familiar. Debe significar su transformación. Padres e hijos tenemos que aprender a tratarnos como personas adultas. Con comprensión y respeto hacia las peculiaridades de cada uno.”[3]

Es cierto que solo se puede educar a los adolescentes si uno se reeduca a si mismo. Los adultos hemos olvidado nuestra juventud. Cuando queremos acordarnos solo surgen trozos sueltos de ella, así están escondidos los recuerdos en nuestro inconsciente y, en el momento en que entendemos a nuestro hijo adolescente, surge alegre este material que teníamos reprimido. 

9. EL DESCUBRIMIENTO DEL PROPIO YO 

En la adolescencia nace la intimidad, que es lo más interior que hay en una persona. Empieza por primera vez a mirar dentro de sí mismo. Al iniciar la adolescencia el descubrimiento del yo es un simple sentimiento. El adolescente empieza a experimentar algo dentro de sí mismo que no pertenece a nadie. Lo siente. Es un estado emotivo que le sorprende y lo desconcierta, pero que lo llena de satisfacción y de inquietud. 

Un poco más adelante se transforma en algo más consciente, que se da cuenta: es el descubrimiento de su propia intimidad, de su yo. Entonces descubre por primera vez muchísimas posibilidades que antes desconocía. Este proceso permitirá al adolescente a afirmarse en su propio yo, y autoafirmar su personalidad. 

Exteriormente, como producto de esa afirmación interior, se notan varios comportamientos: 

a. La Autoafirmación Total: Esta autoafirmación es necesaria para el buen desarrollo de la personalidad humana. Crece y se radicaliza ante algunas actitudes negativas de los adultos como la rigidez, la incomprensión, la autoridad arbitraria. Sin embargo, hay adolescentes que, aunque son comprendidos cariñosamente por sus padres, dirán que no lo son, por el afán de autoafirmarse. Algunas de las características más resaltantes son: 
  • Afán de contradicción. 
  • Deseo de ser admirado.
  • Búsqueda de emancipación del hogar. 
  • Rebeldía ante las normas establecidas. 
b. El Binomio de Autoafirmación-Inseguridad: Al descubrir su propio “yo” el adolescente conoce muchas de sus posibilidades. Esto le produce profundamente su autoafirmación. Sin embargo, llega a conocer sus limitaciones y esto debilita su seguridad personal, y le ocasiona sentimientos de duda y de inferioridad. 

La autoafirmación es como el motor que hace posible que de inicio y se mantenga el proceso del adolescente. 

La inseguridad es un estado crítico que le permite ganar en realismo y conocerse realmente como es. Le ayuda a reconocer sus fracasos y a aprender positivamente de ellos. 

Por tanto es importante que el adolescente por si mismo se enfrente a la vida. Si le evitamos sus pequeños fracasos, aumentaremos su inseguridad. Si no se le presta la ayuda suficiente, esperando que él solo los resuelva, también producirá en él la inseguridad 

Por tanto, la regla de oro ha de ser: Ayudar sólo en la medida en que sea necesario. Es una ayuda que no sustituye, sino que guía, informa y orienta, respetando su libertad personal. 

c. El Impulso de Lograr la Madurez: El adolescente, dentro de ese bullicio de sentimientos, de inseguridades, de su autoafirmación, siente un impulso que lo empuja hacia la madurez. Es lo que le lleva a no aferrarse a la cuerda que su padre le tiende desde la orilla primera del río. El siente algo que lo empuja a nadar, a cruzar el río. En medio de esos conflictos y desorientación, se inclina naturalmente por alcanzar la madurez, y se plantea tres objetivos: 
  • La conquista de la madurez entendida como personalidad responsable. 
  • El logro de su propia independencia: pensar, decidir y actuar con iniciativa personal. 
  • La realización de la cualidad de ser un yo mismo, de tener una existencia independiente y personal, de ser, en definitiva, persona. 
”El hombre es un solo ser, el cuerpo un solo órgano, la vida una sola función”[4]




[1] Luis Rojas Marcos, psiquiatra
[2] Anna Freud
[3] Dr. Cornellà
[4] José de Letamendi

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