20/1/13

IDENTIDAD SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA


1. LA IDENTIDAD SEXUAL ADOLESCENTE 

La identidad sexual permite al adolescente es aclarar quién es él o ella, y cuál ha de ser su papel en la sociedad. 

El peligro que acarrea esta edad es la producción del YO. Durante este proceso, los adolescentes se sienten confundidos, cuando su cuerpo cambia tan rápidamente de tamaño y forma; cuando sus genitales al madurar inundan su cuerpo; cuando llega a su pensamiento la imaginación de deseos prohibidos y cuando la vida adulta transcurre delante de él o ella, con tan gran diversidad de posibilidades y de opciones en contradicción. 

En el marco de este complicado proceso, los adolescentes construyen su identidad sexual, acertada o equivocadamente, y comenzarán luego, hacer frente a la vida. Ello determinará sus sentimientos de saber a donde va y la seguridad interior de quién es y de quiénes cuentan para proporcionarles reconocimiento. 

Para que el adolescente se convierta verdaderamente en adulto, y no únicamente en un individuo maduro físicamente, tiene que alcanzar gradualmente la independencia respecto a su familia, ajustarse a su maduración social, establecer relaciones viables y de cooperación con sus compañeros, sin ser dominado por ellos, y decidir cuál será su vocación y de prepararse para cumplirla. 

Durante la adolescencia se forma la filosofía de la vida; se edifican el conjunto de normas y creencias morales orientadoras, las que prestan algún orden y solidez a las múltiples decisiones que tomarán los adolescentes en un mundo heterogéneo, cambiante, y muchas veces caótico. 

Todos, en última instancia se enfrentan a la necesidad de ganarse la vida y de abrirse camino como miembros independientes de la sociedad, desde su identidad masculina o femenina. La búsqueda de la identidad sexual, es más problemático para el varón que para la mujer, a razón de ella, asumirán y actuarán como un ser sexual y sexuado. 

Las dificultades que se presentan en el proceso de afirmación y autoreconocimiento de identidad de un muchacho, son de carácter biológico, psicológico y sociocultural; las que se sustentan en las siguientes hipótesis. 
  • Las hipótesis biológicas, sostienen que el desarrollo psicosexual masculino es mucho más complejo y delicado que el femenino. 
  • Las hipótesis psicológicas, explican que los adolescentes varones experimentan mayores dificultades en alcanzar su identidad sexual que las mujeres, debido a que la identificación se orienta con una trayectoria más directo y continuista del modelo materno; es decir, el motivo de atracción amorosa inicial que fue construida frente a la madre y que mantuvo aproximadamente hasta el tercer año de vida, ahora tiene que abandonar, para luego “desviarse” e identificarse con el modelo parental que le corresponde al padre; dicha experiencia le ocasiona gran conflicto y coacción. 
  • Las hipótesis sociocultural, sostiene que en nuestra sociedad moderna el ambiente donde vive el adolescente es el que incide con excesiva estimación a los papeles masculinos, valorando las conductas machistas y despreciando cualquier rasgo o atributo del comportamiento del varón que pueda considerarse femenino. A los chicos se les reprime conductas no viriles como pueden ser los juegos demasiados pacíficos o con muñecas y se les enseña con excesiva frecuencia patrones como no llorar o no tocar a sus compañeros. Esta represión y esta falta de naturalidad, le provocan diversos trastornos. 
En cambio, la formación de las chicas, al ser más permisiva en estos modelos de conducta, junto con su evolución más completa, van entendiendo el sexo de una manera más rica, relacionada con los afectos y las emociones, de forma más ampliamente erógena y no expresamente genitalizada. En conjunto, ello, hace que haya menos perversiones y confusiones sexuales en la edad adulta. 

2. ORIENTACIÓN SEXUAL ADOLESCENTE 

La orientación sexual es la atracción emocional, romántica, sexual o afectiva a otra persona, siempre que perdure en el tiempo. es decir, son los sentimientos y conceptos que la persona tiene de uno mismo frente a los demás. Todas las personas tienen una determinada orientación sexual. 

“Según la Asociación Estadounidense de Psicología, la orientación sexual va desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad exclusiva, e incluye varias formas de bisexualidad”.[1]

Existen varias teorías acerca del origen de la orientación sexual de una persona. La mayoría de los estudiosos concuerdan en que se trataría del resultado de una interacción compleja de factores ambientales, cognitivos y biológicos, para que la orientación ya se vislumbre en las personas a una edad temprana. No quedan excluidos factores como los genéticos y hormonales. 

Es importante también darse cuenta de que los seres humanos no elegimos nuestra orientación sexual. Ni siquiera necesitamos tener una experiencia sexual alguna para que, una vez llegando a la adolescencia, florezcan nuestras preferencias. Esto significa que no las podemos cambiar. No hay terapia que ayude a cambiar nuestra orientación sexual, por más que nos pese. 

A continuación ilustraremos de manera sucinta orientaciones sexuales más relevantes que se vislumbran durante la adolescencia: 

2.1. EL CHICO AFEMINADO 

Ante las posibles ambigüedades durante la evolución sexual de los adolescentes hay que ser muy cautos en etiquetar una correcta inclinación sexual. 

Un inadecuado acompañamiento por parte de los padres y las personas del entorno del o la adolescente, les permitirá optar una incorrecta inclinación sexual. Una de estas orientaciones sexuales puede ser, en el caso de los varones, la actitud afeminado. 

Utilizaremos el calificativo “prehomosexual” (este concepto no tiene rigor científico) para agrupar a todas las conductas sexuales extrañas del niño afeminado, por considerar que esa será la orientación evolutiva que más frecuentemente experimentará en su futura conducta sexual. 

Se considera que un chico es afeminado cuando ha presentado en su niñez estos rasgos de comportamiento: 
  • Preferencia y especial simpatía por actividades más estacionarias en lugar de otras más violentas y agresivas, más afines a la tradicional conducta femenina. 
  • Especial sensibilidad ante la percepción de la belleza física por parte de los adultos que suelen comportarse ante el niño como si se tratara de una niña. 
  • Animación y estímulo por parte de la familia, durante la primera infancia, hacia la manifestación de conductas específicamente femeninas (o desánimo y desaliento ante los comportamientos masculinos en esa misma etapa). 
  • Ser vestidos o tratados como una niña durante la primera infancia, que serán modelos claves para la propia identificación sexual. 
  • Ausencia de un hermano mayor, con una actitud claramente masculina que pueda servir de modelo con el que identificarse el niño en los primeros años de su vida, o la presencia simultánea de actitudes de rechazo por parte del padre. 
Las actitudes y comportamientos afeminados de los niños son etiquetados antes de los dos años o entre los dos y los cuatro primeros años de vida. 

Las madres de estos niños, han generado frecuentes actitudes de sobreprotección, indiferencia, atención excesiva o alabanza exagerada de determinados rasgos que sirven para la identificación de la belleza física. 

Los padres han generado frecuentes actitudes de indiferencia, ausencia de interacción con el hijo o rechazo encubierto y manifiesto. 

En casos excepcionales, la ciencia ha demostrado que las características familiares no son distinguibles, explicando la actitud afeminado como un fenómeno individual de origen genético-biológico. 

2.2. LA CHICA MARIMACHO 

Para definir a una jovencita de actitud marimacho tiene que haber manifestado en su niñez los siguientes comportamientos: 
  • Haber expresado en más de una ocasión su deseo de ser niño. 
  • Relacionarse con un grupo de compañeros en el que al menos el 50% son varones.
  • Mostrar preferencias por vestir prendas tradicionalmente consideradas como masculinas, a la vez que rechaza prendas convencionalmente consideradas como femeninas. 
  • Pérdida de interés para jugar con muñecas.
  • Mostrar una clara preferencia por los papeles masculinos, especialmente por aquellos de tipo deportivo, que exigen un gran vigor y un importante compromiso. 
  • Manifestar un interés muy superior al de sus compañeros de igual edad por dar volteretas revolcarse por el suelo y otras actividades recreativas. 
2.3 EL HOMOSEXUAL 

Se define a este tipo de orientación sexual como la preferencia erótica incluyendo fantasías y experiencias por personas del mismo sexo, con disminución del interés erótico hacia las personas del sexo opuesto. 

La conducta homosexual existe en mayor o menor grado, en casi todas las culturas y casi todos los individuos han experimentado a alguna medida una conducta homosexual y que luego han superado. 

El proceso que siguen los individuos para alcanzar la identidad homosexual está constituido por cuatro etapas, aunque dichos estadios no están perfectamente determinados, pudiendo ocultarse e incluso, experimentar regresiones: 
  1. Sensibilización: El niño o preadolescente tiene algún tipo de percepción diferente, mientras se va enterando de las opiniones que la sociedad manifiesta sobre la homosexualidad. 
  2. Confusión de identidad: Ocurre en la etapa inicial de la adolescencia y se asocia a sentimientos de rechazo hacia las opiniones de la sociedad sobre la homosexualidad. Es el estadio más largo y el que implica más dificultades. La confusión sobre la propia identidad puede ser causa de trastorno psicopatológico. La respuesta a esta confusión puede ser muy diversa y adoptar distintas actitudes:
  • Niegan o rechazan los pensamientos y acciones homosexuales. 
  • Tratan de reparar su actitud o intentan “curarse” del defecto. 
  • Evaden y evitan situaciones que puedan comprometerle, (es la respuesta más común).
  • Se inhiben frente a intereses o conductas asociadas a la homosexualidad  
  • Presentan actitudes y acciones antihomosexuales. 
  • Tratan de inmiscuirse en actos heterosexuales como intento de “cura” 
  • Comienzan abusar de sustancias alucinógenas 
  • Tratan de redefinir su conducta hacia líneas más convencionales y aparentemente más aceptables para la tranquilidad de si mismo 
  • Aceptan del homoerotismo y solicitan información exhaustiva sobre su caso.
3.Pasión de la identidad. El adolescente, ya en una etapa posterior, identificado como “gay” comienza a considerar la homosexualidad como una opción de estilo de vida y puede participar activamente en colectivos homosexuales. Sin embargo, este estadio a veces no se alcanza hasta la edad adulta. 
4. Compromiso: La persona se siente satisfecha con su situación, aceptándose y deseando no cambiar su identidad sexual. 

Rara vez los padres descubren la homosexualidad de un hijo durante la adolescencia debido a que los jóvenes homosexuales “se cuidan” de no ser detectados 

Cuando sucede esto, los padres tienden a negar tal posibilidad y reaccionan ante la noticia con dolor, desilusión, preocupación; incluso en casos extremos, manifiesta ira y rechazo; todos los que los rodean no logran asimilar de inmediato. Generalmente cuando la homosexualidad es descubierta ocasiona un “escándalo” familiar o se descubre cuando el homosexual padece ya alguna enfermedad (SIDA). 

El Comité de Adolescencia de la American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría), presentó en l983, cuatro afirmaciones basadas en los conocimientos científicos alcanzados sobre la homosexualidad durante los años de la adolescencia: 
“Muchos adolescentes experimentan algún tipo de conducta homosexual. Dentro de ésta se encuentran tocamientos corporales., genitales o masturbación mutua. En la mayoría de los casos estos contactos no predisponen a una homosexualidad posterior obligada, sino que constituye una conducta exploratoria común en la evolución hacia el desarrollo heterosexual convencional”. 
“Las características homosexuales se establecen antes de la adolescencia. Aunque muchos niños no participan en un juego homosexual evidente durante la infancia, un estado psicológico autoconsciente existe con frecuencia en la época previa a la adolescencia”. 
“Algunos adolescentes con orientación heterosexual previa pueden verse implicados en actividades homosexuales si las circunstancias refuerzan esta conducta o si las alternativas heterosexuales no están presentes. Este hecho se conoce con el nombre de homosexualidad facultativa. La mayoría de estos jóvenes volverán a su condición de heterosexualidad cuando cambie la situación”. 
“La mayoría de las conductas no deberían señalarse exclusivamente como femeninas o viriles. Existen más conductas comunes a los adolescentes varones y mujeres que las que diferencian entre los dos sexos”.[2]

[1] Laura Viand
 [2] Informe del Comité de Adolescencia de la American Academy of Pediatrics , l983.


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